Besos: Un poema de Gabriela Mistral
Hay besos que pronuncian
por sí solos la sentencia de amor
condenatoria, hay besos que se dan con
la mirada hay besos que se dan con
la memoria. Hay besos silenciosos,
besos nobles hay besos enigmáticos,
sinceros hay besos que se dan sólo
las almas hay besos por prohibidos,
verdaderos. Hay besos que calcinan y
que hieren, hay besos que arrebatan
los sentidos, hay besos misteriosos que
han dejado mil sueños errantes y
perdidos. Hay besos problemáticos
que encierran una clave que nadie ha
descifrado, hay besos que engendran la
tragedia cuantas rosas en broche
han deshojado. Hay besos perfumados,
besos tibios que palpitan en íntimos
anhelos, hay besos que en los
labios dejan huellas como un campo de sol entre
dos hielos. Hay besos que parecen
azucenas por sublimes, ingenuos y
por puros, hay besos traicioneros y
cobardes, hay besos maldecidos y
perjuros. Judas besa a Jesús y deja
impresa en su rostro de Dios, la
felonía, mientras la Magdalena con
sus besos fortifica piadosa su
agonía. Desde entonces en los
besos pal…