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6.14.2024

El mito de Cuniraya Huiracocha


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Cuentan que en tiempos muy antiguos, Cuniraya Huiracocha se convirti贸 en un hombre muy pobre, y andaba paseando con su ropa hecha arapos, y sin reconocerlo algunos hombres lo trataban de mendigo piojoso. Pero Cuniraya Huiracocha era el dios del campo. Con solo decirlo preparaba las chacras para el cultivo y reparaba los andenes. Con el solo hecho de arrojar una flor de ca帽averal (llamada pupuna) hac铆a acequias desde sus fuentes. As铆, por su gran poder, humillaba a los dem谩s dioses (huacas) de la regi贸n.

Hab铆a una vez una mujer llamada Cahuillaca, quien tambi茅n era huaca, que por ser tan hermosa todos los dem谩s huacas la pretend铆an. Pero ella siempre los rechazaba. Sucedi贸 que esta mujer, que nunca se hab铆a dejado tocar por un hombre, se encontraba tejiendo debajo de un 谩rbol de l煤cumo. Cuniraya, que la observaba de lejos, pensaba en una manera astuta de acercarse a la bella Cahuillaca. Entonces se convirti贸 en un p谩jaro y vol贸 hasta la copa del l煤cumo, donde encontr贸 una l煤cuma madura a la que le introdujo su semen; luego la hizo caer del 谩rbol justo al costado de donde Cahuillaca se encontraba tejiendo. Al verla, se la comi贸 muy gustosa y de esta manera la bella diosa qued贸 embarazada sin haber tenido relaciones con ning煤n hombre.

A los nueve meses, como era de esperarse, Cahuillaca dio a luz. Durante m谩s de un a帽o cri贸 sola a su hijo, pero siempre se interrogaba sobre qui茅n ser铆a el padre. Llam贸 a todos los Huacas y Huillcas a una reuni贸n para dar respuesta a su pregunta. Cuando supieron de la reuni贸n todos los huacas se alegraron mucho, asistieron muy finamente vestidos y arreglados, convencidos de ser a los que la bella Cahuillaca elegir铆a. Esta reuni贸n tuvo lugar en un pueblo llamado Anchicocha. Al llegar se fueron sentando, y la bella huaca les ense帽aba a su hijo y les preguntaba si eran los padres. Pero nadie reconoci贸 al ni帽o. Cuniraya Huiracocha tambi茅n hab铆a asistido, pero como estaba vestido como mendigo Cahuillaca no le pregunt贸 a 茅l pues le parec铆a imposible que su hijo hubiese sido engendrado por aquel hombre pobre.

Ante la negativa de todos los preguntados de reconocer al ni帽o, Cahuillaca ide贸 posar en el piso al ni帽o, dejando que ande a gatas solo hasta donde se encuentre su padre. Hizo as铆, y el ni帽o se dirigi贸 muy contento donde se encontraba Cuniraya Huiracocha. Cuando su madre lo vio, muy encolerizada, grit贸: "­Ay de m铆! ¨C贸mo habr铆a podido yo dar a luz el hijo de un hombre tan miserable?". Y con estas palabras cogi贸 a su hijo y corri贸 hacia el mar. Entonces Cuniraya dijo: "­Ahora s铆 me va a amar!" y se visti贸 con un traje de oro, y la sigui贸, llam谩ndola para que lo viera. Pero Cahuillaca no volvi贸 para mirarlo, sigui贸 corriendo con la intenci贸n de arrojarse al mar por dar a luz el hijo de un hombre tan "horrible y sarnoso". Al llegar a la orilla, frente a Pachacamac, se arroj贸 y quedaron convertidos, ella y su hijo, en dos islotes que est谩n muy cerca a la playa.

Como Cuniraya pensaba que Cahuillaca voltear铆a a verlo, la segu铆a a distancia llam谩ndola y grit谩ndole continuamente. Entonces se encontr贸 con un c贸ndor y le pregunt贸: —"Hermano, ¿d贸nde te encontraste con esa mujer?" —" Aqu铆 cerca est谩, ya casi la vas alcanzando", le respondi贸 el c贸ndor. Por darle esa respuesta, Cuniraya le dijo al c贸ndor: "Siempre vivir谩s aliment谩ndote con todos los animales de la puna, y cuando mueran, t煤 solo te los comer谩s, y si alguien te mata, 茅l tambi茅n morir谩".

El huaca sigui贸 en su carrera en pos de Cahuillaca, encontr谩ndose con una zorrina. —"Hermana", le pregunt贸, "¿en d贸nde te has encontrado con esa mujer?"

La zorrina le respondi贸: "Ya no la alcanzar谩s, est谩 muy lejos". Por darle esa mala noticia, el huaca le dijo: "Por lo que me has contado, te condeno a que camines s贸lo de noche, odiada por los hombres y apestando horriblemente". M谩s abajo en su camino se encontr贸 con un puma. —"Ella todav铆a anda por aqu铆; ya te est谩s acercando", le dijo el puma.

Por darle tan buenas noticias, Cuniraya le respondi贸: "Comer谩s las llamas del hombre culpable, y si alguien te mata, te har谩 bailar primero en una gran fiesta, y todos los a帽os te sacar谩 sacrificando una llama". (De este modo, Cuniraya le confiere al puma categor铆a para ser adorado, y manda adem谩s que todos los a帽os se celebre una fiesta en su honor, en la que se bailar谩 y se sacrificar谩 una llama en su honor). Tambi茅n se encontr贸 con un zorro. Al preguntarle por Cahuillaca, el zorro le dijo que se encontraba ya muy lejos y que no la alcanzar铆a.

Por esto le dijo al zorro: -"Aunque andes a distancia, los hombres llenos de odio te tratar谩n de zorro malvado y desgraciado. Y cuando te maten te botar谩n a t铆 y a tu piel como algo sin valor". El halc贸n, con qui茅n tambi茅n se encontr贸, le augur贸 que pronto la alcanzar铆a. Por ello le contest贸 el huaca: -"Tendr谩s mucha suerte, y cuando comas primero almorzar谩s picaflores. El hombre que te mate llorar谩 tu muerte, y sacrificar谩 una llama en tu honor, y bailar谩 poni茅ndote sobre su cabeza para que resplandescas all铆".

Enseguida se encontr贸 con unos loros, quienes le dijeron que ya no la alcanzar铆a. Por ello Cuniraya les maldijo as铆: -"Andare铆s gritando muy fuerte, y cuando los escuchen, sabiendo que tienen la intenci贸n de destruir los cultivos, sin tardar los hombres os ahuyentar谩n y habr谩n de vivir sufriendo mucho, odiados por ellos". De este modo, cada vez que se encontraba con alguien que le daba una buena noticia le auguraba un buen porvenir, y si se encontraba con alguien que le daba malas noticias lo maldec铆a. De este modo lleg贸 hasta el mar donde se encontraban dos hijas de Pachacamac custodiadas por una serpiente. Pero poco antes, la madre de 茅stas: Urpayhuachac, hab铆a entrado al mar a visitar a Cahuillaca.

Aprovechando esta ausencia, Cuniraya ultraj贸 a la menor de las hijas. Cuando quiso hacer lo mismo con la otra, 茅sta se transform贸 en paloma y vol贸. Es por esto que a su madre le llaman Urpayhuachac: la que pare palomas. En ese tiempo no hab铆a peces en el agua. Solo Urpayhuachac los criaba en un estanque que estaba dentro de su casa. Cuniraya, enfadado porque hab铆a ido a visitar a Cahuillaca, arroj贸 todos los peces del estanque al mar. Y es por esto que el mar, ahora, se encuentra poblado de peces. Cuando la hija menor de Urpayhuachac le cont贸 lo que Cuniraya le hab铆a hecho, se encoleriz贸 y se decidi贸 por matarlo. Para ello tram贸 un astuto plan. Urpayhuachac llam贸 a Cuniraya con el pretexto de quitarle las pulgas. Este acepto. Pero al mismo tiempo hac铆a crecer una gran pe帽a para que le cayera encima al huaca y lo aplastara.

Pero 茅ste, con gran astucia, se dio cuenta de las verdaderas intenciones de Urpayhuachac, y huy贸 del lugar.

Desde entonces, Cuniraya Huiracocha anda por el mundo enga帽ando a huacas y hombres.

Recuperado de: https://www.arqueologiadelperu.com.ar/cuniraya.htm

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