Los ojos sombríos - Horacio Quiroga
Después de las primeras semanas de romper con Elena, una noche no pude evitar asistir a un baile. Hallábame hacía largo rato sentado y aburrido en exceso, cuando Julio Zapiola, viéndome allí, vino a saludarme. Es un hombre joven, dotado de rara elegancia y virilidad de carácter. Lo había estimado muchos años atrás, y entonces volvía de Europa, después de larga ausencia. 📢No olvides que puedes suscribirte a nuestro canal de WhatsApp para más contenido.📚 Así nuestra charla, que en otra ocasión no hubiera pasado de ocho o diez frases, se prolongó esta vez en larga y desahogada sinceridad. Supe que se había casado; su mujer estaba allí mismo esa noche. Por mi parte, le informé de mi noviazgo con Elena -y su reciente ruptura. Posiblemente me quejé de la amarga situación, pues recuerdo haberle dicho que creía de todo punto imposible cualquier arreglo. -No crea en esas sacudidas -me dijo Zapiola con aire tranquilo y serio-. Casi nunca se sabe al principio lo que pasará o se hará después. Yo t…