Una desgracia - Antón Chéjov

Una desgracia - Antón Chéjov
Sofia Petrovna, esposa del notario Lubiántsev, una mujer joven y hermosa, de unos veinticinco años, paseaba lentamente por el cortafuego del bosque con el abogado Ilín, vecino suyo de veraneo. Eran algo más de las cuatro de la tarde. Sobre la franja talada se habían condensado unas nubes blancas y esponjosas; por debajo de ellas aparecían, aquí y allá, retazos de un cielo intensamente azul. Las nubes permanecían inmóviles, como prendidas en la cima de los altos y viejos pinos. No se movía una hoja, el aire era sofocante. A lo lejos, la franja quedaba cortada por el pequeño terraplén de la línea del ferrocarril; en aquella ocasión andaba por allí, vaya a saber por qué, un centinela armado con un fusil. Inmediatamente después del terraplén, se veía el blanco edificio de una iglesia de seis cúpulas con las planchas del tejado cubiertas de herrumbre… —No esperaba encontrarle a usted aquí —decía Sofia Petrovna mirando al suelo y moviendo con la punta de la sombrilla las hojas del año anterio…