Un médico rural Por: Franz Kafka Estaba muy preocupado; debía emprender un
viaje urgente; un enfermo de gravedad me estaba esperando en un pueblo a diez
millas de distancia; una violenta tempestad de nieve azotaba el vasto espacio
que nos separaba; yo tenía un coche, un cochecito ligero, de grandes ruedas,
exactamente apropiado para correr por nuestros caminos; envuelto en el abrigo
de pieles, con mi maletín en la mano, esperaba en el patio, listo para marchar;
pero faltaba el caballo... El mío se había muerto la noche anterior, agotado
por las fatigas de ese invierno helado; mientras tanto, mi criada corría por el
pueblo, en busca de un caballo prestado; pero estaba condenada al fracaso, yo
lo sabía, y a pesar de eso continuaba allí inútilmente, cada vez más envarado,
bajo la nieve que me cubría con su pesado manto. En la puerta apareció la
muchacha, sola, y agitó la lámpara; naturalmente, ¿quién habría prestado su
caballo para semejante viaje? Atravesé el patio, no hallaba ninguna solución;
di…