El próximo mes me nivelo - Julio Ramón Ribeyro
—Allí viene Cieza —dijo Gastón señalando el fondo de la alameda Pardo. Alberto levantó la vista y distinguió en la penumbra de los ficus una mancha que avanzaba y que la cercanía dotó de largas extremidades, anteojos negros y un espinazo más bien encorvado. —¡Al fin estás acá! —exclamó Cieza antes de llegar a la banca—. Te he estado llamando toda la tarde por teléfono. —Quítate los anteojos —dijo Alberto sin levantarse. Cieza se los quitó y dejó al descubierto sus dos cejas hinchadas y los ojos envueltos en una aureola violeta. —Te has dejado masacrar —dijo Alberto—. ¿Tengo tiempo de ir hasta mi casa? Estos zapatos no tienen punta. —Creo que no —dijo Gastón—. Ya debe haber empezado el programa. Ahorita llega el cholo Gálvez. La gallada que estaba en la puerta de radio Miraflores se acercó. Todos abrazaron a Alberto, dieron la mano a Cieza y en grupo penetraron en la emisora. Se acomodaron en el auditorio, mirando el estrado donde una rubia postiza cantaba aires mexicanos con una voz deplorab…