El escritor de tristezas "Hombre descarriado por la soledad y náufrago de sí mismo, tímido y genial al mismo tiempo, Julio Ramón Ribeyro vivió y escribió con el temor a la obra perfecta, a la obra acabada". Al caminar por el bulevar Saint-Michel de París, el escritor Julio Ramón Ribeyro se daba cuenta de que su andar no solo determinaba la marcha de las personas que venían inmediatamente hacia él, obligándolas a esquivarlo, sino también la de aquellos que se encontraban a cinco, diez o cien manzanas más lejos. Bastaba con que modificara su paso o se detuviera ante un escaparate para que toda la circulación de peatones sufriera una modificación aparentemente ínfima pero cuyas repercusiones eran literalmente infinitas. Un movimiento de aceleración o de retraso podía provocar que, a cinco manzanas de allí, un peatón perdiera una luz verde y tuviera que esperar el paso de los automóviles o, peor aún, fuera atropellado por un coche. Pero también se dio cuenta de que, a su vez, su andar estaba determinado p…