El ropero, los viejos y la muerte - Julio Ramón Ribeyro
El ropero, los viejos y la muerte - Julio Ramón Ribeyro
El ropero que había en el cuarto de papá no era un mueble más, sino una casa dentro de la casa. Heredado de sus abuelos, nos había perseguido de mudanza en mudanza, gigantesco, embarazoso, hasta encontrar en el dormitorio paterno de Miraflores su lugar definitivo. Ocupaba casi la mitad de la pieza y llegaba prácticamente al cielo raso. Cuando mi papá estaba ausente, mis hermanos y yo penetrábamos en él. Era un verdadero palacio barroco, lleno de perillas, molduras, cornisas, medallones y columnatas, tallado hasta en sus últimos repliegues por algún ebanista decimonónico y demente. Tenía tres cuerpos, cada cual con su propia fisonomía. El de la izquierda era una puerta pesada como la de un zaguán, de cuya cerradura colgaba una llave enorme, que ya en sí era un juguete proteico, pues la utilizábamos indistintamente como pistola, cetro o cachipo-tra. Allí guardaba mi papá sus ternos y un abrigo inglés que nunca se puso. Era el lugar obligado de ingreso a ese universo que olía a cedro y naf…