Otro poco de calma, camarada - César Vallejo
Otro poco de calma, camarada; un mucho inmenso, septentrional, completo, feroz, de calma chica, al servicio menor de cada triunfo y en la audaz servidumbre del fracaso. Embriaguez te sobra, y no hay tanta locura en la razón, como este tu raciocinio muscular, y no hay más racional error que tu experiencia. Pero, hablando más claro y pensándolo en oro, eres de acero, a condición que no seas tonto y rehuses entusiasmarte por la muerte tánto y por la vida, con tu sola tumba. Necesario es que sepas contener tu volumen sin correr, sin afligirte, tu realidad molecular entera y más allá, la marcha de tus vivas y más acá, tus mueras legendarios. Eres de acero, como dicen, con tal que no tiembles y no vayas a reventar, compadre de mi cálculo, enfático ahijado de mis sales luminosas! Anda, no más; resuelve, considera tu crisis, suma, sigue, tájala, bájala, ájala; el destino, las energías íntimas, los catorce versículos del pan: ¡cuántos diplomas y poderes, al borde fehaciente de tu arranque! ¡Cu…