Puerto Supe: Un poema de Blanca Varela A J.B. Está mi infancia en esta
costa, bajo el cielo tan alto, cielo como ninguno, cielo, sombra veloz, nubes de
espanto, oscuro torbellino de alas, azules casas en el
horizonte. Junto a la gran morada sin
ventanas, junto a las vacas ciegas, junto al turbio licor y al
pájaro carnívoro. ¡Oh, mar de todos los
días, mar montaña, boca lluviosa de la costa
fría! Allí destruyo con
brillantes piedras la casa de mis padres, allí destruyo la jaula de
las aves pequeñas, destapo las botellas y un
humo negro escapa y tiñe tiernamente
el aire y sus jardines. Están mis horas junto al
río seco, entre el polvo y sus hojas
palpitantes, en los ojos ardientes de
esta tierra adonde lanza el mar su
blanco dardo. Una sola estación, un mismo tiempo de
chorreantes dedos y aliento de pescado. Toda una larga noche entre
la arena. Amo la costa, ese espejo muerto en donde
el aire gira como loco, esa ola de fuego que
arrasa corredores, círculos de sombra y
cristales perfectos. Aquí en la costa escalo un
negro pozo, voy de la noche hacia la
no…