Por Robert López
El fútbol no solo se juega o se mira: también se piensa. Desde hace más de un siglo, grandes escritores se han detenido a analizar este deporte para intentar explicarnos cómo somos, cómo reaccionan las masas o cómo nace la propia inspiración. Algunos lo hicieron desde el amor más puro; otros, desde la crítica más dura. Pero en ambos casos el objetivo es el mismo: usar el fútbol como una excusa para entender el mundo.
Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899-1986) es uno de los escritores más destacados de la literatura universal, famoso por libros como Ficciones y El Aleph. Su frase más conocida sobre este deporte fue directa y polémica: “El fútbol es popular porque la estupidez es popular”. Con esto, Borges dejaba claro que no confiaba para nada en las pasiones de la multitud. Lo curioso es que un autor que pasó toda su vida estudiando la cultura y los mitos terminara siendo uno de los críticos más duros del deporte que más pasiones despierta en el mundo.
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Albert Camus (Mondovi, 1913-Villeblevin, 1960) fue un novelista y filósofo, autor de libros inolvidables como El extranjero y ganador del Premio Nobel de Literatura en 1957. Pero antes de ser un escritor famoso, de joven fue arquero en un equipo de Argelia. De esa época nació una de las frases más conocidas sobre este deporte: “Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres se lo debo al fútbol”. Para Camus, estar en el arco fue una gran escuela. Ahí aprendió que el error de uno solo puede perjudicar a todo el grupo, una lección de compañerismo y responsabilidad que luego usó para toda su vida y sus libros.
Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936-Lima, 2025) fue uno de los escritores más importantes de la literatura latinoamericana y ganó el Premio Nobel de Literatura en 2010. Escribió novelas muy famosas como Conversación en La Catedral y La fiesta del Chivo, y también escribió muchas veces sobre este deporte. Él definió al fútbol como algo “emocionante y vacío”. Esto no lo decía para criticarlo, sino para defender el simple placer de jugarlo o mirarlo. Vargas Llosa explicaba que, como el fútbol no cambia el destino del mundo ni tiene consecuencias graves, permite que la persona se divierta por igual, sin importar su condición social o cultural.
Umberto Eco (Alessandria, 1932-Milán, 2016) fue un famoso filósofo y novelista italiano, autor del libro El nombre de la rosa. Él observó que “el fútbol es una de las últimas representaciones sagradas de nuestro tiempo”. A Eco no le interesaba tanto el juego en sí, sino todo lo que pasa a su alrededor. Explicaba que los estadios funcionan como los antiguos templos, donde miles de personas se reúnen para compartir las mismas emociones y las mismas historias.
Jean-Paul Sartre (París, 1905-1980) fue el filósofo más destacado del existencialismo y uno de los pensadores más influyentes del XX. Su frase más conocida sobre este este deporte es graciosa, pero explica muy bien su filosofía: “En un partido de fútbol todo se complica por la presencia del equipo contrario”. Sartre usaba este ejemplo para demostrar que, en la vida real, nuestros planes siempre encuentran obstáculos porque las acciones de las otras personas complican o frenan lo que queremos hacer.
Pocos espectáculos han logrado llamar la atención al mismo tiempo de escritores y millones de personas durante tantos años. Por eso el fútbol sigue siendo mucho más que un simple deporte. Es una de las actividades actuales que mejor nos ayuda a entender cómo somos y cómo nos comportamos en la sociedad.
