Nyarlathotep de H. P. Lovecraft
Y por fin desde el interior de Egipto vino el extraño Oscuro ante el que se inclinaban los campesinos; silencioso, descarnado, enigmáticamente altivo, envuelto en sedas rojas como las llamas del ocaso. A su alrededor se congregaban las ansiosas multitudes, pero al retirarse no podían repetir lo que habían oido; mientras la pavorosa noticia corría entre las naciones: las bestias salvajes le seguían lamiéndole las manos. Pronto comenzó en el mar un nacimiento pernicioso; tierras olvidadas con agujas de oro cubiertas de algas; se abrió el suelo y se abatieron furiosas auroras sobre las estremecidas ciudadelas de los hombres. Entonces, aplastando lo que por placer había moldeado, El Caos idiota barrió el polvo de la Tierra. Te puede interesar: Los amados muertos de H. P. Lovecraft