El horror de Dunwich - H. P. Lovecraft (III PARTE)
El horror de Dunwich - H. P. Lovecraft (III PARTE)
Entre tanto, el viejo Whateley siguió comprando ganado sin que se viera un incremento en el número de animales que guardaba en su cabaña. Asimismo, taló madera y restauró partes de su casa que no habitaba ni utilizaba: un espacioso edificio con el tejado rematado en pico y la fachada posterior totalmente empotrada en la rocosa ladera de la montaña. Hasta entonces, las tres habitaciones en estado menos ruinoso de la planta baja, habían bastado para albergar a su hija y a él. El anciano debía conservar una fuerza prodigiosa para poder realizar las tareas sin ayuda de alguien más, y aunque a veces murmuraba cosas que se salían de lo normal, su trabajo de carpintería demostraba que conservaba un juicio sano. Empezó a trabajar al nacer Wilbur, tras poner un día en orden uno de los numerosos cobertizos donde se guardaban los aperos, además de entablarlo y colocar una nueva y resistente cerradura. Ahora, al emprender las obras de reparación del abandonado piso superior, demostró seguir estand…