El horror de Dunwich - H. P. Lovecraft (IV PARTE)
Durante una década, la historia de los Whateley se mezcló inextricablemente con la existencia general de una comunidad patológicamente enfermiza, que estaba acostumbrada a su rara conducta y, por alguna razón, se había vuelto insensible a sus orgiásticas celebraciones de la víspera de mayo y de todos los santos. Dos veces al año, los Whateley encendían hogueras en la cima de Sentinel Hill y, en tales fechas, el fragor de la montaña se reproducía con violencia cada vez más inusitada. Tampoco era extraño que tuviesen lugar acontecimientos sobrenaturales y portentosos en su solitaria granja en cualquier otra época del año. Con el tiempo, los visitantes afirmaron oír ruidos en la planta alta que permanecía cerrada, incluso escuchaban sonidos en momentos en los que todos los miembros de la familia estaban abajo. Las especulaciones nacían y las personas se preguntaban en qué días los Whateley solían sacrificar una vaca o un ternero. Se hablaba incluso de denunciar el caso a la Sociedad Prote…