Silvia, la causante de la muerte de Mariano Melgar Valdivieso - Amantes de la literatura

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4.02.2024

Silvia, la causante de la muerte de Mariano Melgar Valdivieso



No naci贸 la mujer para querida, por esquiva, por falsa y por mudable, porque es bella, d茅bil, miserable; no naci贸 para verse aborrecida.

Corr铆a el a帽o 1810 en Arequipa. De pronto aparece Mariano Melgar, un joven que ten铆a 20 a帽os de edad; llevaba su vida apegada a Dios en el monasterio de San Jer贸nimo, pero le铆a los cl谩sicos de Ovidio, se ilusionaba y quer铆a por entonces a una se帽orita de nombre Manuelita Paredes, a quien de cari帽o le cambi贸 el nombre a "Melissa". Ya saben ustedes, capricho de poeta. Sin embargo, el padre de Melissa, al enterarse de los coqueteos de su hija con nuestro poeta, le prohibi贸 que siga frecuent谩ndolo y la cas贸 con un abogado. Como resultado, Mariano Melgar empezaba su primer cuadro depresivo por el rechazo de su Melissa.

Si no es, pues, para amar o ser amada, sola o casada, s煤bdita o primera, la mujer no ha nacido para nada.

Nuestro poeta atrevezaba una crisis amorosa y en pleno lamento, su padre Juan de Dios lo llev贸 a una reuni贸n familiar, cumplea帽os de un primo, en pleno compromiso a nuestro h茅roe lo hacen recitar sus yarav铆es, tocar el charango y alegrar la fiesta, pero al acabar su n煤mero, el poeta va a presenciar la imagen de una hermosa se帽orita de cabellos y ojos negros, es en ese momento que Mariano conoci贸 a su prima Mar铆a de los Santos Corrales Salazar de 13 a帽os, desde aquella fecha, Mariano quedose impactado por la belleza de su prima a tal punto que olvid贸 a Melissa.

Silvia es m铆a y yo soy de ella.

La buena relaci贸n con la madre de Mar铆a, do帽a Manuela Salazar, har铆a que pueda tener facilidad para frecuentar a su bella prima, la cortejaba, la sacaba a caminar, la ilusionaba, la llenaba de promesas, juramentos y ternura. Sin embargo todo se termin贸 con la prematura muerte de do帽a Manuela, ahora Mariano ya no ten铆a la suerte de poder visitar a su Silvia como le hab铆a bautizado. En el mismo d铆a del sepelio, don Jos茅 Corrales padre de Silvia, le pidi贸 a Mariano que deje de frecuentar a su hija, siendo este el inicio del lamento de nuestro h茅roe.

¿Por qu茅, al verte, volv铆, Silvia querida? Ay, triste, ¿para qu茅? Para trocarse mi dolor en m谩s triste despedida.

Mariano la buscaba, le enviaba cartas, la esperaba, pero ella lo rechazaba, el desd茅n aumentaba para nuestro poeta, Melgar se desesperaba, se ahogaba, lloraba por la mujer que quiso m谩s que a su vida. Su padre lo env铆o a Lima a estudiar leyes, Mariano marchose, estuvo 52 d铆as y pronto regres贸 a Arequipa, no pod铆a seguir lejos de Silvia. Pero a pesar que el sab铆a que no ten铆a la mejor de la posici贸n para estar con Silvia, no le import贸, su coraz贸n era valiente, a煤n sabiendo que ella estaba en compromiso con Manuel Amat y Le贸n.

Juramos ser suyo y ella m铆a; yo cumpl铆 y ella no se acord贸 m谩s. Mayor fals铆a jam谩s hallar espero; amor no quiero, no quiero m谩s amar.

Mariano entr贸 en depresi贸n; su pecho apretaba el amargo sabor de ver a la mujer que amas en brazos de otro, sus l谩grimas invad铆an los versos tristes que le dedicaba a Silvia, su llanto era su fiel compa帽ero de sus noches oscuras, l煤gubres y apagadas. El poeta ya no pod铆a seguir aguantando estar sin ella; ten铆a que hacer algo, ten铆a que verla por 煤ltima vez, ten铆a que verla sonre铆r. Pero hasta para eso ten铆a que estar cerca de ella, y lo m谩s cerca que estaba era a su muerte, puesto que la fiebre lo hab铆a debilitado. En su cama fue encontrado grave por su padre, Juan de Dios, quien de manera r谩pida lo auxili贸. D铆as despu茅s lo mandaron a Majes, a casa de una de sus hermanas mayores; alejarlo de Silvia era lo mejor.

La venda p贸ngansela ustedes que son los enga帽ados; Am茅rica ser谩 libre en menos de diez a帽os.

Pronto Mariano conocer铆a a los hermanos Angulo y Mateo Pumacahua, formar铆a parte de su ej茅rcito como auditor de guerra, Mariano amaba tanto a la patria como a Silvia. Pronto el ej茅rcito patrio se enfrentar铆a contra los realistas en la conocida batalla de Umachiri al sur de Puno, batalla que fue la 煤ltima donde Melgar vio la luz, luego ser铆a capturado y posteriormente fusilado, pero hasta el 煤ltimo instante nuestro h茅roe no le rindi贸 pleites铆a a los espa帽oles, nunca se puso de rodillas y siempre mostr贸 esa casta peruana 煤nica y orgullosa, la orden de fuego se oy贸 a toda marcha, los mercenarios dispararon a quemarropa contra nuestro poeta, Mariano sonri贸, tal vez en el 煤ltimo suspiro se acord贸 de Silvia, el resto es historia.


Fuente: https://enfoquesperu.com/silvia-la-causante-de-la-muerte-de-mariano-melgar-valdivieso/

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