Cinco poemas de Gustavo Adolfo Bécquer
XI -Yo soy ardiente, yo soy morena, Yo soy el símbolo de la pasión; De ansia de goces mi alma está llena; ¿a mí me buscas? -No es a ti, no. -Mi frente es pálida; mis trenzas, de oro; Puedo brindarte dichas sin fin; Yo de ternura guardo un tesoro; ¿a mí me llamas? -No, no es a ti. -Yo soy un sueño, un imposible, Vano fantasma de niebla y luz; Soy incorpórea, soy intangible; No puedo amarte. -¡Oh, ven; ven tú! XVII Hoy la tierra y los cielos me sonríen; Hoy llega al fondo de mi alma el sol; Hoy la he visto…, la he visto y me ha mirado… ¡Hoy creo en Dios! VIII Cuando miro el azul horizonte Perderse a lo lejos, Al través de una gasa de polvo Dorado e inquieto, Me parece posible arrancarme Del mísero suelo Y flotar con la niebla dorada En átomos leves Cual ella deshecho. Cuando miro de noche en el fondo Oscuro del cielo Las estrellas temblar como ardientes Pupilas de fuego, Me parece posible a do brillan Subir en un vuelo Y anegarme en su luz, y con ellas En lumbre encendido Fundirme en un beso. En el mar de la duda en que bo…