A lo mejor soy otro de César Vallejo

A lo mejor soy otro de César Vallejo
A lo mejor, soy otro; andando, al alba, otro que marcha  en torno a un disco largo, a un disco elástico:  mortal, figurativo, audaz diafragma.  A lo mejor, recuerdo al esperar, anoto mármoles  donde índice escarlata, y donde catre de bronce,  un zorro ausente, espurio, enojadísimo.  A lo mejor, hombre al fin,  las espaldas ungidas de añil misericordia,  a lo mejor, me digo, más allá no hay nada.  Me da la mar el disco, refiriéndolo,  con cierto margen seco, a mi garganta;  ¡nada en verdad, más ácido, más dulce, más kanteano!  Pero sudor ajeno, pero suero  o tempestad de mansedumbre,  decayendo o subiendo, ¡eso, jamás!  Echado, fino, exhúmome,  tumefacta la mezcla en que entro a golpes,  sin piernas, sin adulto barro, ni armas,  una aguja prendida en el gran átomo...  ¡No! ¡Nunca! ¡Nunca ayer!¡Nunca después!  Y de ahí este tubérculo satánico,  esta muela mortal de plesiosaurio  y estas sospechas póstumas,  este índice, esta cama, estos boletos.