El viejo y el mar - Ernest Hemingway (Resumen) - Amantes de la literatura

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3.14.2025

El viejo y el mar - Ernest Hemingway (Resumen)



Durante ochenta y cuatro d铆as, Santiago, un anciano pescador cubano, se ha embarcado y regres贸 con las manos vac铆as. Este pescador vivi贸 una Odisea para conseguir lo que quer铆a.

Tan visiblemente desafortunado es que los padres de su joven y devoto aprendiz y amigo, Manol铆n, lo han obligado a dejar al viejo para pescar en un barco m谩s pr贸spero. Sin embargo, el ni帽o contin煤a cuidando al anciano a su regreso cada noche.

脡l ayuda al anciano a llevar su equipo a su caba帽a destartalada, asegura la comida para 茅l, y analiza los 煤ltimos desarrollos en el b茅isbol estadounidense, especialmente las pruebas del h茅roe del viejo, Joe DiMaggio. Santiago conf铆a en que su racha improductiva pronto llegar谩 a su fin, y decide ir m谩s lejos de lo habitual al d铆a siguiente.

En el d铆a ochenta y cinco de su racha de mala suerte, Santiago hace lo que prometi贸, navegando su esquife mucho m谩s all谩 de las aguas costeras poco profundas de la isla y aventurarse en la corriente del Golfo.

脡l prepara sus l铆neas y las deja caer. Al mediod铆a, un gran pez, que 茅l sabe que es un marl铆n, toma el cebo que Santiago ha colocado a cien brazas de profundidad en las aguas. El viejo engancha al pez con pericia, pero no puede tirar de 茅l. En cambio, el pez comienza a jalar el bote.

Al no poder atar la l铆nea r谩pidamente al bote por miedo a que los peces rompieran una l铆nea tensa, el anciano soporta la tensi贸n de la l铆nea con sus hombros, espalda y manos, listo para descuidar si el marl铆n huye.

El pez tira del bote durante todo el d铆a, durante la noche, otro d铆a y otra noche. Nada de manera constante hacia el noroeste hasta que, por fin, se cansa y nada al este con la corriente. Todo el tiempo, Santiago soporta el constante dolor de la l铆nea de pesca.
Cada vez que el pez se abalanza, salta o se lanza hacia la libertad, el cord贸n corta mal a Santiago. Aunque herido y cansado, el anciano siente una profunda empat铆a y admiraci贸n por el marl铆n, su hermano en sufrimiento, fuerza y determinaci贸n.

En el tercer d铆a, el pez se cansa, y Santiago, privado de sue帽o, dolorido y casi delirante, logra tirar del marl铆n lo suficientemente cerca como para matarlo con un golpe de arp贸n. Muerto al lado del esquife, el marl铆n es el m谩s grande que Santiago haya visto jam谩s.

Lo ata en su bote, levanta el peque帽o m谩stil y zarpa hacia su casa. Mientras que Santiago est谩 entusiasmado por el precio que el marl铆n traer谩 al mercado, le preocupa m谩s que las personas que comer谩n el pescado sean indignas de su grandeza.

Mientras Santiago navega con los peces, la sangre del marl铆n deja un rastro en el agua y atrae a los tiburones. El primero en atacar es un gran tibur贸n mako, que Santiago logra matar con el arp贸n. En la lucha, el anciano pierde el arp贸n y la longitud de una valiosa cuerda, lo que lo deja vulnerable a otros ataques de tiburones.

El anciano lucha contra los depredadores sucesivos y crueles lo mejor que puede, apu帽al谩ndolos con una tosca lanza que lanza azotando un cuchillo contra un remo e incluso golpe谩ndolos con la ca帽a del tim贸n.

Aunque mata a varios tiburones, aparecen m谩s y m谩s, y cuando cae la noche, la continua lucha de Santiago contra los carro帽eros es in煤til. Ellos devoran la preciosa carne del marl铆n, dejando solo el esqueleto, la cabeza y la cola.

Santiago se reprueba a s铆 mismo por ir “demasiado lejos” y por sacrificar a su gran y digno oponente. Llega a casa antes del amanecer, tropieza con su choza y duerme profundamente.

A la ma帽ana siguiente, una multitud de pescadores asombrados se re煤ne alrededor del cad谩ver esquel茅tico del pez, que todav铆a est谩 amarrado al bote. Sin saber nada de la lucha del anciano, los turistas en un caf茅 cercano observan los restos del marl铆n gigante y lo confunden con un tibur贸n.

Manol铆n, quien ha estado preocupado por la ausencia del anciano, se emociona cuando encuentra a Santiago a salvo en su cama. El ni帽o le trae un caf茅 al viejo y los diarios con puntajes de b茅isbol y lo observa dormir.

Cuando el anciano se despierta, los dos acuerdan pescar como compa帽eros una vez m谩s. El anciano vuelve a dormir y sue帽a con su sue帽o habitual de jugar a los leones en las playas de 脕frica.

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