¡Noche buena mágica!

¡Noche buena mágica!
Por: Juan Parra del Riego ¡Noche buena mágica! ¡Emoción! ¡Juguetes! Calles populares vibrantes de amores, largas estocadas de luz en los cohetes que arriba son pájaros de alas de colores; Mientras, jardinero de su árbol sonoro baja el campanero por cada repique cien frutas de oro. Pero yo al rotundo son de esas campanas siento que despiértase el de otras lejanas campanas dormidas en mi corazón; y, entonces, me veo de la mano de alguien que era mi recreo hace quince años, por otro paseo que hacía fantástico la iluminación. Era en Lima, la áurea ciudad colonial… Te acuerdas, oh, madre, de la noche-buena tan sentimental? Yo aún miro la cena, los hilos de plata que el árbol llovía. Dios era en la casa el buen campanero de aquella alegría. A las doce pasa — el rey Baltasar— decía tu voz. Los hermanos se iban con azul quimera, pero yo esa noche sabía quién era, ese galopante Rey Mago de Dios. Más hoy estás lejos… tal vez subiendo una cuesta que es cansancio, fatiga y tristeza, blanco, blanca, blanca, como si la luna te h…