Navidad del ausente
Por: Sebastián Salazar Bondy Yo sé que allá, a esta hora, alguien habrá desempolvado el pino pascual de la infancia y encenderá las falsas estrellas de su copa. Y sé que alguien bebe y oscila al mortecino compás de un vals peruano agitando el orden familiar de diciembre. Estará servida la mesa y en torno a ella las cabezas no se volverán para ver cómo llego hasta el convite y tomo mi puesto de hijo mayor, y canto, y me embriago, y rompo el silencio con algo más ardiente que una tarjeta postal. Les diré: «Feliz Navidad», como si les dijera: «Retorno siempre», porque amo esa paciente quietud donde el tiempo sin prisa labra pausadamente la dicha en el envés oculto de la penuria. Yo sé que allá, a esta hora, alguien como un ave a mi encuentro remonta las distancias y me recibe alegre, alegre.