Tres poemas de Magda Portal
Ciega Como un Lázaro envuelta en vahos cálidos rasgada su mortaja de silencio Pero más tarde habrá perdido toda su sonoridad —en el ruido de las grandes ciudades en la angustia de los puertos atravesados de promesas y en el afán multicolor de los barcos dejados a prisa— Mas su eco —hebra de seda suave— atara el corazón al pensamiento para establecer la corriente del Recuerdo Dudas tengo una hermana así pequeña es mi hermana menor la póstuma de dichas a veces le adivino los silencios que se extienden las sonrisas a medias el miedo que la inunda ¡cuando me ve ya muerta! ¡tantas veces he muerto! ya no recuerdo cuántas trata de defenderme y defenderse ella con su débil afecto intransferible agobiada vencida íngrima de esperanzas de cansancios de sueños los soñados despierta llega a sentir el peso de la vida y el miedo de mi muerte ¡si pudiera quedarme aún un poco más! morir y no morir asida a la ternura a las horas que pasan como el reloj de arena solo que nadie invierte su caída y sigue deslizándose sin tregua ¿cómo será…