El diario de Alonzo Typer es un cuento de terror, escrito en colaboraci贸n entre los autores H. P. Lovecraft y William Lumley. Escrito en octubre de 1935 y publicado originalmente en la edici贸n de febrero de 1938 de la revista pulp Weird Tales. Narra la historia de Typer, el 煤ltimo descendiente de una antigua familia del condado de Ulster, que ten铆a cincuenta y tres a帽os en el momento de su desaparici贸n. Este diario que escribe est谩 destinado a cubrir una investigaci贸n de la temida casa Van der Heyl.
El diario de Alonzo Typer
[Cuento completo]
Alonzo Hasbrouck Typer, de Kingston, Nueva York, fue visto y reconocido por 煤ltima vez el 17 abril de 1908, alrededor del mediod铆a, en el Hotel Richmond de Batavia. Era El 脷ltimo descendiente de una antigua familia del condado del Ulster, y ten铆a 53 a帽os en el momento de su desaparici贸n. Mr Typer recibi贸 educaci贸n privada en las Universidades de Columbia Y Heidelberg. Toda su vida la dedic贸 al estudio el 谩mbito de sus investigaciones abarcaba diversas fronteras del conocimiento humano oscuras y generalmente temidas. Sus documentos sobre vampirismo, gules y fen贸menos poltergeist fueron impresos de forma privada tras ser rechazados por multitud de editores. Abandon贸 la sociedad de Investigaciones Ps铆quicas en 1902 despu茅s de una serie de controversias particularmente amargas.
En diversas 茅pocas, Mr Typer efectu贸 largos viajes, desapareciendo de vista durante largos periodos. Se sabe que visit贸 oscuros lugares de Nepal, India, T铆bet, e Indochina, y pas贸 la mayor parte del a帽o 1889 en la misteriosa Isla de Pascua. La amplia b煤squeda de Mr Typer, efectuada tras su desaparici贸n, no obtuvo ning煤n fruto, y sus bienes fueron divididos entre sus primos lejanos de la ciudad de Nueva York. El diario que ofrecemos a continuaci贸n fue supuestamente descubierto en las ruinas de una enorme granja, cerca de Attica, Nueva York, que hab铆a adquirido una reputaci贸n curiosamente siniestra durante las generaciones previas a su ruina. El edificio era muy viejo en comparaci贸n con los habituales doblamientos blancos de la regi贸n, y fue el hogar de una extra帽a y hura帽a familia apellidada Van der Heyl que hab铆a emigrado desde Albany en 1746 bajo una curiosa nube de sospechas de brujer铆a. La construcci贸n fue probablemente edificada alrededor de 1760. Poco sabemos de la historia de los Van der Heyl. Se manten铆an completamente apartados de sus vecinos, empleaban sirvientes negros tra铆dos directamente de 脕frica y que hablaban muy poco ingles, y educaban privadamente a sus menores en colegios europeos. Aquellos que estaban en contacto con el mundo desaparecieron pronto de vista, pero no sin ganarse una maligna reputaci贸n por su asociaci贸n con grupos dedicados a misas negras y cultos de reputaci贸n a煤n m谩s oscura.
Cerca de la aborrecida casa se alzaba un poblado disperso, habitado por indios y m谩s tarde por renegados del condado circundante, que llevaba el sospechoso de Chorazin. Sobre los singulares rasgos hereditarios que despu茅s aparecieron en los mestizos habitantes de Chorazin, se ha escrito multitud de monograf铆as por parte los etn贸logos. Junto al poblado, y a la vista de la casa de los Van der Heyl, se alza una empinada colina coronada por un peculiar anillo de piedras verticales que los iroqueses siempre hab铆an contemplado con miedo y rechazo. El origen y naturaleza de las piedras, cuya fecha de origen, seg煤n la evidencia arqueol贸gica y climatol贸gica, debe ser fabulosamente antigua, es un problema a煤n por resolver. Desde 1795, aproximadamente, las leyendas de los pioneros y de los posteriores pobladores tienen mucho que decir sobre extra帽os gritos y c谩nticos procedentes, en cierta estaci贸n, de Chorazin y la gran casa, as铆 como de la colina de piedras enhiestas; aunque hay razones para suponer que los ruidos cesaron sobre 1872, cuando toda la familia Van der Heyl incluidos los sirvientes desaparecieron brusca y simult谩neamente.
A partir de ese momento la casa quedo desierta, ya que otros sucesos desastrosos incluyendo las misteriosas muertes, cinco desapariciones y cuatro casos de s煤bita locura tuvieron lugar cuando posteriores propietarios y visitantes interesados intentaron ocupar el lugar. La casa, el poblado y amplias zonas rurales en todas direcciones pasaron al estado y fueron subastadas en ausencia de herederos probados de los Van der Heyl. Desde 1890 los propietarios (sucesivamente el finado Charles A. Shield y su hijo Oscar S. Shield, de B煤falo) dejaron toda la propiedad en un estado de absoluto abandono, advirtiendo a los curiosos que no visitaran el lugar. De aquellos que se sabe que se aproximaron a la casa en los 煤ltimos cuarenta a帽os, la mayor铆a fueron estudiantes de lo oculto, oficiales de polic铆a, periodistas y oscuros personajes del extranjero. Entre los 煤ltimos estaba un misterioso euroasi谩tico, probablemente procedente de Conchinchina, cuya posterior aparici贸n con amnesia y extravagantes mutilaciones tuvieron un amplio eco en la prensa de 1903.
El diario de Mr Typer un cuaderno de unos 15 x 9 cent铆metros de tama帽o, con fuerte papel y una portada de delgadas l谩minas de metal extra帽amente resistentes fue descubierto en poder de los degenerados habitantes de Chorazin el 16 noviembre de 1935 por un polic铆a estatal enviado a investigar el rumor sobre el derrumbe de la mansi贸n Van der Heyl. La casa en efecto, se hab铆a desplomado, obviamente por culpa de la evidente edad y la decrepitud, durante la fuerte galerna del 12 de noviembre. La desintegraci贸n fue peculiarmente completa y, durante semanas, no pudo hacerse una investigaci贸n exhaustiva entre las ruinas. John Eagle, el atezado poblador medio indio de rostro simiesco que ten铆a en su poder el diario, dijo haber encontrado el libro bastante cerca de la superficie de los escombros, en la que deb铆a haber existido una habitaci贸n superior frontal.
Muy poco del contenido de la casa puso ser identificado, fuera de una inmensa y asombrosa b贸veda de ladrillo s贸lido en el s贸tano (cuya antigua puerta de hierro fue preciso forzar debido a la perversa tenacidad del cerrojo extra帽amente conformado) que permanec铆a intacta y presentaba ciertos rasgos desconcertantes. En primer lugar, los muros estaban cubiertos con jerogl铆ficos a煤n sin descifrar y r煤sticamente incisos en la alba帽iler铆a. Otra particularidad era una inmensa abertura circular en la parte trasera de la b贸veda, bloqueada por un derrumbe evidentemente causado por el hundimiento de la casa. Pero lo m谩s extra帽o de todo era el aparentemente reciente dep贸sito de alguna sustancia f茅tida, limosa y negra como la pez en el suelo de piedra liza, con un metro de anchura y formando una irregular l铆nea que finalizaba en la bloqueada abertura circular. Aquellos que primero abrieron la b贸veda declararon que el lugar ol铆a como la madriguera de las serpientes de un Zoo. El diario, destinado en apariencia a cubrir solamente una investigaci贸n de la temida casa Van der Heyl por parte del desaparecido Mr Typer, ha sido certificado como genuino por expertos graf贸logos. El texto muestra signos de creciente tensi贸n nerviosa seg煤n se acerca al final y en algunos lugares se convierte casi en ilegible. Los habitantes de Chorazin cuya estupidez y mutismo desconciertan a todos los estudiosos de la regi贸n y sus secretos no admiten recordar a Mr Typer entre otros imprudentes visitantes de la temida casa.
El texto del diario se ofrece aqu铆 literalmente y sin comentarios. C贸mo interpretado y que conclusiones, aparte de la locura del redactor, sacar de 茅l, es algo que el lector debe decidir por si mismo. S贸lo el futuro puede decir que valor tendr铆a para resolver misterios tan viejos como generaciones. Debe insistirse que los genealogistas confirman la tard铆a memoria de Mr Typer en el asunto de Adriaen Sleght.
El diario:
17 abril de 1908: Llegu茅 aqu铆 sobre las 6 P.m. Tuve que caminar todo el trayecto desde Attica bajo una tormenta. Ya que nadie quiso alquilarme un caballo o un coche, y no s茅 conducir autom贸viles. Este lugar es a煤n peor de lo que esperaba, y temo lo que pueda pasar, aunque a la vez estoy ansioso de conocer el secreto. Pronto todo se desvelar谩 con la noche el viejo horror del Sabbath de Walpurgis, y, tras aquella vez en Gales, s茅 lo que es buscar. Suceda lo que suceda, no me acobardar茅. Espoleado por alg煤n af谩n insondable, he dedicado mi vida entera a la b煤squeda de imp铆os misterios. No he venido aqu铆 por otro asunto y no me hurtar茅 a mi destino. Estaba muy oscuro cuando llegu茅, aunque el sol no se hab铆a puesto. Las nubes de tormenta eran las m谩s espesas que haya visto jam谩s, y no habr铆a encontrado mi camino de no ser por el fulgor de los rel谩mpagos. El poblado es una peque帽a cloaca odiosa, y sus pocos habitantes no son mejores que idiotas. Uno de ellos me salud贸 de forma extra帽a, como si me conociera. Puedo ver muy poco del paisaje, s贸lo un peque帽o y pantanoso valle de extra帽os matorrales pardos y muertos hongos, circundados por descarnados y mal茅ficamente retorcidos 谩rboles de ramas desnudas. Pero cerca del poblado hay una colina de apariencia l煤gubre en cuya cima se alza un c铆rculo de grandes piedras con otra roca en el centro. Esto, sin discusi贸n, es el vil objeto primordial que V… me dijo sobre el N….stbat
La gran casa se alza en mitad de un parque sepultado bajo zarzas de curioso aspecto. Apenas puedo pasar entre ellas, y cuando me percat茅 de la inmensa edad y decrepitud del edificio, casi renunci茅 a entrar. El lugar parece sucio e insalubre, y me pregunto cu谩ntos leprosos podr铆an api帽arse juntos ah铆 dentro. Es de madera y, aunque sus l铆neas originales est谩n ocultas bajo una ca贸tica confusi贸n de alas a帽adidas en diferentes 茅pocas, pienso que fue primeramente construida en el estilo colonial rectangular de Nueva Inglaterra. Probablemente, fue m谩s f谩cil de construir que una casa de piedra Holandesa y adem谩s, seg煤n record茅, la esposa de Dirck van der Heyl era de Salem, una hermana del innombrable Abaddon Corey. Hab铆a un peque帽o porche de pilares y me refugie bajo 茅l justo cuando estallaba la tormenta. Era una demon铆aca tormenta negra como la medianoche, con lluvia a mares, truenos y rel谩mpagos como el d铆a del Juicio Final, y un viento que realmente me laceraba. La puerta estaba abierta, por lo que encend铆 mi linterna y penetr茅. El polvo depositado sobre el suelo y los muebles ten铆a cent铆metros de espesor, y el lugar hed铆a como una tumba cubierta de hongos. Hab铆a un sal贸n ocupando toda la planta y una escalera de caracol a la derecha. Me abr铆 paso por las escaleras y eleg铆 su alcoba frontal para instalarme. Todo el lugar parec铆a ampliamente amueblado, a pesar que la mayor parte del mobiliario estaba deshecho.
Esto ha sido escrito a las 8 en punto, tras una comida fr铆a sacada de mi maleta de viaje. Tras esto, conseguir茅 suministros en el poblado… aunque a ellos no les gusta acercarse demasiado a las ruinas de la entrada del jard铆n (seg煤n dicen) cuando es muy tarde. Desear铆a poder sacudirme un inc贸modo sentimiento de familiaridad con este lugar.
M谩s Tarde: Soy conciente de algunas presencias en esta casa. Una en particular es decididamente hostil hacia m铆… una malevolente voluntad que trata de romper mi moral e impon茅rseme. No se ha mostrado ni un momento, pero debo utilizar todas mis fuerzas para resistirlo. Es pasmosamente maligna y definidamente inhumana. Pienso que debe estar aliada con poderes extraterrestres… poderes del espacio, fuera del tiempo y el universo. Se alza como un coloso, tal como est谩 dicho en los escritos de Aklo. Ofrece tal sensaci贸n de inmenso tama帽o que me maravillo que estas estancias puedan contener su volumen visible. Su edad debe ser enloquecedoramente antigua… impresionante, indescriptible.
18 de abril: He dormido muy poco esta 煤ltima noche. A las 3 de la madrugada, un extra帽o y reptante viento comenz贸 a soplar sobre la regi贸n entera… y alz谩ndose ante la casa como un tif贸n. Mientras descend铆a las escaleras para ver el estruendo en la puerta, la oscuridad tom贸 forma semivisible en mi imaginaci贸n. Justo ante el rellano fui violentamente rechazado hacia atr谩s… por el viento, supongo, aunque podr铆a haber jurado que vi los difuminados perfiles de una gigantesca pata negra mientras me giraba precipitadamente. No perd铆 pie, pero, por mi seguridad, di por concluido el descenso y corr铆 el pesado cerrojo de la alcoba, que se estremec铆a peligrosamente. No ten铆a medios de explorar la casa hasta el amanecer, pero entonces, incapaz de conciliar el sue帽o e inflamado con entremezclados terror y curiosidad, me sent铆 reacio a posponer mi b煤squeda. Con mi potente linterna me abr铆 paso a trav茅s del polvo hacia el gran recibidor del sur, donde sab铆a que pod铆an estar los retratos. All铆 estaban, tal como V… hab铆a dicho, y me pareci贸 reconocerlos gracias a alguna oscura fuente. Algunos estaban tan oscurecidos, enmohecidos y cubiertos de polvo que pude sacar poco o nada de ellos, pero, en aquellos que pude reconstruir, reconoc铆 que pertenec铆an, en efecto, a la odiosa estirpe de los Van der Heyl. Algunos de los retratos parec铆an sugerir rostros que hab铆a conocido, pero qu茅 rostros, no pude recordar.
Los Rasgos de aquel espantoso h铆brido Joris engendrado en 1773 por la hija m谩s joven del viejo Dirck eran los m谩s claros de todos, y pude reconocer los ojos verdes y ese aspecto de ofidio en su cara. Cada vez que apartaba la luz, ese rostro parec铆a crecer en la oscuridad, hasta que acab茅 imaginando que reluc铆a con una d茅bil y verdosa luz propia. Cuanto m谩s miraba, m谩s maligno me parec铆a, y me retir茅 para evitar las alucinaciones sobre expresiones cambiantes. Sin embargo, me volv铆 para toparme con algo peor. La larga, adusta y diminuta faz, los ojos juntos y las facciones porcinas le identificaban enseguida, a pesar que el artista se hab铆a esforzado en hacer aquel hocico tan humano como era posible. Era aquel sobre el que V… hab铆a susurrado. Mientras me sobresaltaba horrorizado, cre铆 detectar un fulgor rojizo en los ojos… y, por un instante, el fondo del lienzo pareci贸 convertirse en una extra帽a y aparentemente irrelevante escena: un solitario y yermo p谩ramo bajo un sucio cielo amarillo, donde medraban matorrales de endrino de aspecto m铆sero. Temiendo por mi cordura, escap茅 de la maldita galer铆a, escaleras arriba, hacia mi rinc贸n limpio de polvo donde tengo mis “cuarteles”.
M谩s Tarde: Resuelto a explorar algunas de las laber铆nticas alas de la casa a la luz del d铆a. No puedo perderme, ya que mis pisadas son inconfundibles en el espeso polvo… y puedo hacer otras marcas de identificaci贸n cuando sea necesario. Es curioso cu谩n f谩cilmente he aprendido los intrincados pasadizos de los corredores. Siguiendo un largo pasillo de 谩ngulos rectos que corr铆a hacia el norte, hasta su extremo, llegu茅 a una habitaci贸n cerrada cuya entrada forc茅. M谩s all谩 hab铆a una alcoba muy peque帽a y bastante atestada de muebles, con los artesonados seriamente carcomidos por los gusanos. En la pared exterior descubr铆 un espacio negro entre los podridos artesonados y encontr茅 un estrecho pasadizo secreto que bajaba hacia desconocidas profundidades negras. Era un empinado tobog谩n o t煤nel sin escaleras o asideros, y me pregunt茅 qu茅 uso pudiera haber tenido. Sobre el hogar hab铆a un mohoso retrato que, en una atenta inspecci贸n, revel贸 pertenecer a una joven con las ropas del siglo XVIII.
El rostro era de belleza cl谩sica, aunque con la m谩s diab贸lica y maligna expresi贸n que jam谩s haya visto en un rostro humano. No era s贸lo dureza, codicia y crueldad, sino que alguna odiosa cualidad m谩s all谩 de la humana comprensi贸n parec铆a apoderarse en aquellas facciones exquisitamente modeladas. Y, mientras miraba, me pareci贸 que el artista o el lento proceso de enmohecimiento y decadencia hab铆an otorgado a esa p谩lida tez una complexi贸n verdosa enfermiza y una postrera sugerencia de una casi imperceptible textura herrumbrosa. M谩s tarde sub铆 al 谩tico, donde encontr茅 algunos ba煤les repletos de misteriosos libros… algunos de aspecto completamente extra帽o en cuanto a letras y forma f铆sica. Uno conten铆a variantes de las formulas Aklo que nunca hab铆a sabido que existieran. A煤n no he examinado los libros que se encuentran en los polvorientos estantes bajo las escaleras.
19 de abril: Realmente, hay presencias invisibles aqu铆, aunque el polvo no muestre m谩s pisadas que las m铆as. A trav茅s de los espinos abr铆 ayer un camino hacia la puerta del parque donde estaban mis suministros, pero esta ma帽ana lo encontr茅 cerrado. Muy Extra帽o, dado que los arbustos est谩n a duras penas tonificados por la savia primaveral. De nuevo tuve la sensaci贸n de algo parecido a una mano, tan colosal que las estancias apenas pueden contenerla. Esta vez sent铆 m谩s de un presencia de ese tama帽o, y s茅 ahora que el tercer ritual Aklo que encontr茅 en ese libro ayer en el 谩tico puede convertir a tales cosas en s贸lidas y visibles. Que yo me atreva a intentar tal materializaci贸n es algo que est谩 por ver. Los peligros son grandes. La 煤ltima noche comenc茅 a observar rostros espectrales y formas evanescentes en las penumbrosas esquinas de los salones y estancias… rostros y formas tan odiosas y temibles que no me atrevo a describirlas. Parecen semejantes en sustancia a esa pata tit谩nica que intent贸 arrojarme por las escaleras la pasada noche… y deben, desde luego, ser fantasmas de mi excitada imaginaci贸n.
Lo que estoy buscando no debe parecerse a tales cosas. He visto de nuevo la pata a veces a solas, a veces con su due帽o, pero he decidido ignorar por completo tal fen贸meno. Esta tarde temprano explor茅 el s贸tano por primera vez… descendiendo por una escalera encontrada en un trastero, ya que los escalones de madera estaban podridos. El lugar entero es una masa de incrustaciones nitrosas con hongos amorfos mostrando el lugar donde diversos objetos se han desintegrado. En el extremo m谩s alejado hay un estrecho pasadizo que parece correr bajo el lateral norte donde encontr茅 la peque帽a alcoba cerrada, y al final de 茅ste hay un pesado muro de ladrillos con una puerta de hierro atrancada. Aparentemente, pertenece a una cripta de alguna clase; este muro y puerta presentan evidencias de alba帽iler铆a del siglo XVIII y debe ser contempor谩nea de las adiciones m谩s viejas de la casa… claramente prerrevolucionaria. En el cerrojo que es, obviamente, tan viejo como el resto de la forja hay grabados algunos s铆mbolos que me es imposible descifrar.
V… no me habl贸 de esta cripta. Esto me llena de mayor inquietud que cualquier cosa que haya visto, ya que, cada vez que me aproximo, siento un impulso casi irresistible de escuchar algo. Hasta ahora ning煤n sonido ha se帽alado mi presencia en este maligno lugar. Mientras abandonaba el s贸tano, dese茅 fervorosamente que los escalones a煤n estuviesen all铆, ya que mi ascensi贸n por la escala de mano parec铆a enloquecedoramente lenta. No deseo volver a bajar… aunque alg煤n genio maligno me apremia a hacerlo durante la noche si es que deseo aprender lo que debe ser aprendido.
20 de abril: He sondeado las profundidades del horror… s贸lo para conocer profundidades a煤n m谩s rec贸nditas. La 煤ltima noche la tentaci贸n fue demasiado fuerte y, durante las negras horas, descend铆 una vez m谩s a ese s贸tano infernal y nitroso con mi linterna… pasando de puntillas entre los amorfos c煤mulos hacia ese terrible muro de ladrillo y su puerta cerrada. No despert茅 ning煤n sonido y me contuve de susurrar alguno de los encantamientos que conozco, pero escuch茅…escuch茅 con enloquecedora atenci贸n. Por fin, escuch茅 los sonidos provenientes de m谩s all谩 de esos paneles barrados de fino hierro… el amenazador roce y murmullos como el de un gigantesco ser nocturno en el interior. Entonces, tambi茅n, hubo un condenable deslizar, como el que har铆a una inmensa serpiente o bestia marina arrastrando sus monstruosos pliegues sobre el suelo pavimentado.
Casi paralizado de miedo, observ茅 el gran cerrojo polvoriento y los extra帽os, cr铆pticos jerogl铆ficos grabados en 茅l. Hab铆a signos que no pod铆a reconocer, y algo en su ligera t茅cnica mongola insinuaban una blasfema e indescriptible antig眉edad. A veces imagin茅 que pod铆a verlos relucir con una luz verdosa. Me volv铆 para huir, pero me top茅 con esa visi贸n de patas tit谩nicas ante m铆… las grandes zarpas parec铆an hincharse y hacerse m谩s tangibles seg煤n miraba. Se extend铆an fuera de la maligna oscuridad del s贸tano, con sombr铆as insinuaciones de mu帽ecas cochambrosas m谩s all谩 y con una creciente, malevolente voluntad guiando sus horribles tanteos. Entonces escuch茅 detr谩s de m铆o en el interior de esa abominable cripta una nueva explosi贸n de amortiguadas reverberaciones que pareci贸 proceder de lejanos horizontes, como un trueno distante. Impelido por un miedo a煤n mayor, avanc茅 hacia las zarpas espectrales con mi linterna y las vi desvanecerse ante la plena fuerza del resplandor el茅ctrico. Enseguida, me aup茅 a la escalera con la linterna entre los dientes y no descans茅 hasta haber alcanzado mis “cuarteles”, escaleras arriba.
Como acabar谩 esto, no me atrevo ni a imaginarlo. Vine como buscador, pero ahora s茅 algo me busca a mi. No pod铆a marcharme aun dese谩ndolo. Esta ma帽ana intent茅 ir a la puerta a por mis suministros, pero me encontr茅 con que los espinos se api帽aban a mi camino. Era lo mismo en cualquier direcci贸n… atr谩s o a ambos lados de la casa. En algunos sitios, los sarmientos espinosos y pardos hab铆an alcanzado cotas asombrosas… formando un muro parecido al acero contra mi avance. Los aldeanos est谩n implicados en todo esto. Cuando regres茅 puertas adentro, encontr茅 mis suministros en el gran sal贸n frontal, pero no rastro del que las hubiera llevado all铆. Siento ahora haber barrido el polvo. Esparcir茅 algo y ver茅 que huellas quedan en ello. Esta tarde he le铆do algunos de los libros de la gran y sombr铆a biblioteca de la parte trasera del primer piso y he concebido algunas sospechas que no me atrevo a mencionar. Nunca hab铆a visto el texto de los manuscritos Pnak贸ticos o los fragmentos de Eltdown antes, y desear铆a no haber llegado a saber lo que conten铆an. Creo que es demasiado tarde ya… porque el horripilante Sabbath tendr谩 lugar dentro de s贸lo 10 d铆as. Es para esa noche de horror por lo que ellos me est谩n reservando.
21 de abril: He estado estudiando de nuevo los retratos. Algunos tienen nombres colocados, y descubr铆 uno el de una mujer de rostro maligno pintado hace 2 siglos que me desconcert贸. Lleva el nombre de Trintje van der Heyl Sleght, y tuve la curiosa impresi贸n que ya me hab铆a encontrado antes con el nombre Sleght y que era una conexi贸n muy significativa. Entonces no fue horrible, tal y como se convierte ahora. Debo estrujarme el cerebro tras esa pista. Los ojos de esos retratos me acechan. ¿Ser谩 posible que algunos de ellos emerjan m谩s definidamente de sus mortajas de polvo, decadencia y moho? Los brujos con rostro de ofidio y cerdo me escrutan de forma horrible desde sus marcos ennegrecidos, y un surtido de otros rostros h铆bridos comienzan a observarme desde sus telones sombr铆os. Existe un odioso aire familiar en todos ellos… y lo que es humano es a煤n m谩s horrible que lo que no lo es. Desear铆a que me recordaran menos a otros rostros… caras que deb铆 conocer en el pasado. Pertenecen a una estirpe marcada por la maldici贸n, y Cornelis de Lyeden era el peor de todos. Fue 茅l quien rompi贸 la barrera tras que su padre encontrara esa otra llave. Estoy seguro que V. sabe s贸lo fragmentos de la horrible verdad, porque, en efecto, estoy mal preparado e indefenso. ¿Qu茅 hay de la familia antes del viejo Claes? Cuanto hizo en 1591 nunca pudiera haber sido hecho sin generaciones de corrompida herencia o sin alg煤n enlace con el exterior. ¿Y qu茅 hay de las ramas de esta monstruosa familia? Debo recordar el lugar donde una vez conoc铆 tan se帽aladamente el nombre Slehgt.
Quisiera poder estar seguro de esas pinturas permanecer谩n siempre en sus marcos. Desde hace algunas horas he estado viendo presencias como las zarpas de antes, y espectrales rostros y formas que son duplicados casi exactos de algunos de los viejos retratos. De cualquier forma, no puedo nunca observar una presencia y el retrato que lo representa al tiempo… la luz es siempre mala para lo uno o lo otro, o la presencia y el retrato est谩n en habitaciones diferentes. Quiz谩s, tal como he esperado, las presencias son meras figuraciones de la imaginaci贸n, pero no puedo estar seguro. Algunas son mujeres y de igual belleza infernal que la pintura en la peque帽a alcoba cerrada. Algunas no se parecen a retratos que yo haya visto, aunque me hacen sentir que sus facciones pintadas acechan ignoradas bajo el moho y el holl铆n de lienzos que no puedo descifrar. Unas pocas, temo desesperadamente, se han aproximado a la materializaci贸n en formas s贸lidas o semis贸lidas… y algunas ten铆an una familiaridad temible e inexplicable. Hay una mujer que supera en encantos a todas las dem谩s. Sus venenosos encantos son como los de una dulce flor crecida al borde del infierno. Cuando la miro de cerca se desvanece, pero s贸lo para volver m谩s tarde. Su rostro tiene un aspecto verdoso, y a veces he cre铆do descubrir una insinuaci贸n de escamosidad en su suave textura. ¿Qui茅n es ella? ¿Ser谩 aquella que debi贸 vivir en la peque帽a habitaci贸n cerrada hace un siglo o m谩s? Mis suministros est谩n en el sal贸n frontal… esto, claramente, va a convertirse en una costumbre. He esparcido polvo para descubrir huellas, pero esta ma帽ana todo el sal贸n hab铆a sido limpiado por alg煤n medio desconocido.
22 de abril: 脡ste ha sido un d铆a de horribles descubrimientos. Explor茅 de nuevo el 谩tico cubierto de telara帽as y descubr铆 un tallado cofre medio podrido evidentemente holand茅s repleto de blasfemos libros y documentos mucho m谩s antiguos que cuanto encontrara hasta ahora. Hab铆a un Necronomic贸n griego, un Livre d’Eibon franconormando y la primera edici贸n del antiguo libro de Ludvig Prinn de Vermis Mysteriis. Pero el manuscrito m谩s antiguo encontrado era el peor. Estaba en bajo lat铆n, lleno de extra帽as y apretadas graf铆as del pu帽o y letra de Claes Van der Heyl… evidentemente, el diario o cuaderno de apuntes que llev贸 entre 1560 y 1580. Cuando solt茅 los ennegrecidos cierres de plata y abr铆 las hojas amarillentas, un dibujo coloreado se agito ante m铆… una monstruosa criatura parecida, aunque no demasiado, a un calamar con pico y tent谩culos, con grandes ojos amarillos y con cierta abominable semejanza de contornos a la forma humana.
Nunca antes hab铆a vi a un ser tan nauseabundo y espantoso. En zarpas, pies y cabeza tentaculada hab铆a curiosas garras que recordaban las colosales siluetas espectrales que tan horriblemente se interpon铆an en mi camino, mientras que la entidad se sentaba sobre un pedestal con aspecto de trono tallado, con desconocidos jerogl铆ficos que ten铆an un leve parentesco con los chinos. Tanto sobre el escrito como sobre la imagen pend铆a un aire de maldad siniestra tan profunda y penetrante que no puede creerlo producto de cualquier mundo o edad. M谩s bien, esta forma monstruosa deb铆a ser un foco de toda la maldad del espacio desconocido, tanto de eones pasado como los por venir… y aquellos terribles s铆mbolos deb铆an ser viles iconos, sensibles y dotados de enfermiza vida, a su manera, listos para arrancarse del pergamino para destrucci贸n del lector. Del significado de ese monstruo y sus jerogl铆ficos no tengo pistas, pero s茅 que ambos han sido trazados con infernal precisi贸n para prop贸sitos innombrables. Mientras estudiaba los mal茅ficos caracteres, su parentesco con los s铆mbolos de aquel ominoso cerrojo del s贸tano se hizo m谩s y m谩s evidente. Dej茅 el retrato en el 谩tico, ya que nunca podr铆a conciliar el sue帽o con una cosa as铆 cerca de m铆.
Durante toda la tarde y el crep煤sculo le铆 el libro manuscrito del viejo Claes Van der Heyl, y lo que le铆 puede ensombrecer y hacer horrible cualquier periodo de vida que me quede por delante. La g茅nesis del mundo, y de los mundos previos, se despleg贸 ante mis ojos. Supe de la ciudad de Shamballah, construida por los Lemurios hace 50 millones, a煤n inviolable tras sus muros de fuerza ps铆quica en el desierto oriental. Conoc铆 sobre el Libro de Dzyan, cuyos seis primeros cap铆tulos son anteriores a la Tierra y que ya era viejo cuando los se帽ores de Venus llegaron a trav茅s del espacio para civilizar nuestro planeta. Y vi registrado en el escrito por primera vez aquel nombre que otros me hab铆an susurrado y que hab铆a conocido de una forma pr贸xima y m谩s horrible… el evitado y temible nombre de Yian-Ho. En algunos lugares fui contenido por paisajes que precisaban el uso de una clave. Eventualmente, por diversas alusiones, coleg铆 que el viejo Claes no osaba consignar todo su conocimiento en un libro, pero hab铆a dejado algunas referencias a otro. El volumen no pod铆a ser completamente inteligible sin su compa帽铆a, por lo que he resuelto encontrar el segundo tomo, si es que est谩 en alg煤n lugar de esta maldita casa. A pesar de ser un verdadero prisionero, no he perdido el celo que ha marcado toda mi vida de conocimiento y estoy resuelto a indagar en el cosmos a tanta profundidad como me sea posible antes que me alcance el destino.
23 de abril: he buscado toda la ma帽ana el segundo diario y lo he encontrado, sobre el mediod铆a, en el escritorio de la peque帽a alcoba cerrada. Como el primero, esta el b谩rbaro lat铆n de Claes Van der Heyl, y parece consistir en notas deslavazadas conectadas con diversas secciones del otro. Ojeando las p谩ginas, descubr铆 de nuevo el aborrecible nombre de Yian-Ho… Yian-Ho, cuya brumosa memoria, es m谩s vieja que el cuerpo, asecha bajo las mentes de todos los hombres. Se repite muchas veces, y texto de alrededor est谩 sembrando de crudos jerogl铆ficos pintados, claramente relacionados con los del pedestal de aquella pintura infernal que viera. Aqu铆, obviamente, descansa la clave de esa monstruosa figura tentaculada y su mensaje prohibido. Con tal conocimiento ascend铆 las crujientes escaleras hacia el 谩tico, de telara帽as y horror. Cuando intente abrir la puerta del 谩tico, se resisti贸 como nunca antes. Aguant贸 durante unos instantes todos los esfuerzos para abrirla y, cuando al fin logr茅, tuve la palpable sensaci贸n de una zarpa colosal e invisible que bruscamente cediera… una forma que se remontaba con alas, inmateriales pero de batir audible. Cuando encontr茅 el horrible grabado, sent铆 que no estaba precisamente donde lo hab铆a dejado. Aplicando la clave al otro libro, pronto vi que el 煤ltimo no era una instant谩nea gu铆a del secreto. Tan s贸lo era una pista… hacia un secreto demasiado oscuro para ser abiertamente guardado.
Llevar铆a horas, quiz谩s d铆as, extraer el espantoso mensaje. ¿Vivir茅 lo bastante para aprender el secreto? Los espectrales brazos y zarpas negras acosan mi visi贸n m谩s y m谩s ahora, y parecen a煤n m谩s tit谩nicos que al principio. Nunca estoy libre durante mucho tiempo de esas presencias vagas e inhumanas cuyas formas nebulosas parecen demasiado inmensas para ser contenidas por las estancias. Y, en todo momento, los grotescos y evanescentes rostros y figuras, y las burlonas figuras de los retratos, se api帽an ante m铆 en desconcertante confusi贸n. Verdaderamente, existe un terrible arcano primordial de la Tierra que har铆a mejor en dejar desconocido y sin evocar, temibles secretos que no son para el hombre, y que la humanidad puede aprender s贸lo a cambio de su paz y cordura; cr铆pticas verdades que convierten a sus conocedores en un extra帽o para siempre entre los suyos y le obligan a vagar solitario sobre la Tierra. Tambi茅n hay temibles supervivientes, seres m谩s viejos y poderosos que el hombre, entes que han surgido de forma blasfema desde los eones a edades nunca dise帽adas para ellos; entidades monstruosas que han yacido durmiendo durante eternidades en incre铆bles criptas y cavernas remotas, m谩s all谩 de las leyes de la raz贸n y la casualidad, listas para ser despertadas por aquellos blasfemos que lleguen a conocer sus signos secretos y prohibidos, as铆 como sus furtivos santo y se帽a.
24 de abril: he estudiado el dibujo y la clave todo el d铆a en el 谩tico. Al ocaso escuch茅 extra帽os sonidos, de una especie nunca antes o铆da, que parecen venir de muy lejos. Prestando atenci贸n, decid铆 que deb铆a brotar de aquella extra帽a y abrupta colina, donde esta el c铆rculo de piedras enhiestas, junto al poblado y a alguna distancia al norte de la casa. He o铆do que hab铆a un camino desde la casa, por la colina, hasta el cr贸nlech primordial y sospecho que en cierta estaci贸n los Van der Heyl Ten铆an muchas ocasiones de utilizarlo, pero todo el asunto hab铆a, hasta ahora, yacido latente en mi subconsciente. El actual sonido consiste en un estridente pitido entremezclado con un peculiar y odioso especie de silbido o siseo… una extravagante, una extra帽a especie de m煤sica como ning煤n anal de la tierra recoge. Era muy d茅bil y pronto desapareci贸, pero el asunto me ha hecho reflexionar. Es a la colina hacia donde se extiende el largo aler贸n norte, con el poso secreto y la b贸veda de ladrillo cerrada bajo 茅l. ¿Puede haber alguna conexi贸n que hasta ahora se me ha escapado?
25 de abril: He hecho un peculiar y perturbador descubrimiento sobre la naturaleza de mi prisi贸n. Arrastrado hacia la colina por una fascinaci贸n siniestra, descubr铆 que los espinos me abr铆an paso, pero s贸lo en esa direcci贸n. Hay una puerta arruinada y, bajo los matorrales, los restos de un camino que sin duda existi贸 en tiempos. Los espinos se extienden por parte de la ladera y por todos los alrededores de la colina, aunque la cima con las piedras erguidas muestra s贸lo una curiosa profusi贸n de musgo y hierba raqu铆tica. Trep茅 por la colina y permanec铆 algunas horas all铆, percat谩ndome de un extra帽o viento que parece soplar siempre alrededor de los prohibidos monolitos y que a veces parece susurrar en una forma extra帽amente articulada, aunque oscuramente cr铆ptica. Esas piedras, tanto en color como en textura, no se parecen a nada que haya visto anteriormente. No son pardas ni grises, sino m谩s bien de un amarillo sucio unido a un verde maligno y sugieren una variabilidad camale贸nica. Su textura se asemeja extra帽amente a la de una serpiente escamosa y es inexplicablemente nauseabunda al tacto… fr铆a y viscosa como la piel de un sapo u otro reptil. Cerca del menhir central hay un curioso pozo con borde de piedra que no puedo explicar, pero que posiblemente forma la entrada a un pozo excavado o t煤nel. Cuando intent茅 descender desde la colina a lugares distintos de la casa descubr铆 que los espinos me interceptaban como antes, aunque, el camino hacia la casa era f谩cilmente accesible.
26 de abril: He vuelto a subir la colina y he encontrado aquel susurro del viento muy distinto. Los casi furiosos murmullos se parec铆an al habla actual algo vagamente sibilante y me recordaron el extra帽o c谩ntico chirriante que hab铆a escuchado desde lejos. Tras el ocaso, hubo un curioso rel谩mpago de prematura tormenta de verano en el horizonte norte帽o, seguido casi de inmediatamente de una extra帽a detonaci贸n, alta en el descolorido cielo. Algo en este fen贸meno me perturb贸 enormemente y no pude evitar la impresi贸n que el ruido finalizaba en una especie de silbido inhumano y parlante que evocaba una c贸smica carcajada gutural. ¿Se tambalea por fin mi mente, o mi curiosidad desaforada ha convocado inauditos horrores de los espacios crepusculares? El Sabbath se aproxima. ¿C贸mo acabar谩 esto?
27 de abril: ¡Por fin se han realizado mis sue帽os! Sea o no mi vida o esp铆ritu o cuerpo lo que reclamen, ¡cruzar茅 ese umbral! El proceso de descifrar esos cruciales jerogl铆ficos del dibujo ha sido lento, pero esta tarde atisb茅 la clave final. Durante el anochecer conoc铆 su significado… y ese significado s贸lo puede aplicarse de una manera a las cosas que he encontrado en esta casa. Hay algo bajo esta casa sepultado no s茅 donde, uno de los olvidados Antiguos que me mostrar谩 el umbral que debo traspasar y me dar谩 los perdidos signos y palabras que necesito. Cu谩nto tiempo llevara enterrado aqu铆 olvidado por todos, salvo por aquellos que levantaron las piedras de la colina y aquellos que m谩s tarde descubrieron este lugar y edificaron su casa no puedo conjeturarlo. Fue en demanda de este Ser, m谩s all谩 de toda duda, por lo que Hendrik van der Heyl lleg贸 a Nueva Holanda en 1638. Los hombres de esta tierra nada saben de 脡l, excepto en secretos susurros de los pocos y atemorizados iniciados que han encontrado o recibido la clave. Ning煤n ojo humano se ha posado jam谩s sobre 脡l… salvo, quiz谩s, los de los desesperados magos de esta casa que es m谩s profunda de lo que se supone. Con el conocimiento de los s铆mbolos se alcanza una especie de maestr铆a en los 7 Perdidos Signos del Terror… y un t谩cito reconocimiento de las espantosas y demenciales Palabras de Miedo. S贸lo queda entonar el C谩ntico que transfigurar谩 al Olvidado que es el Guardi谩n del Antiguo Umbral. Me maravillo enormemente ante el C谩ntico.
Esta compuesto de extra帽os y repelentes sonidos guturales, y otros perturbadoramente sibilantes que no recuerdan a ning煤n lenguaje que haya conocido… ni siguiera en los m谩s negros cap铆tulos del Livre d’Eibon. Cuando visit茅 la colina al ocaso, trat茅 de leer en voz alta, pero convoqu茅, como respuesta, tan s贸lo un vago y siniestro retumbar en el lejano horizonte, y una rala nube de polvo elemental que se retorc铆a y giraba, como si fuera alg煤n maligno ente viviente. Quiz谩s no pronunci茅 correctamente las extra帽as s铆labas, o quiz谩s es s贸lo en el Sabbath ese infernal Sabbath para que los Poderes de esa casa, sin duda, me reservan cuando la gran Transfiguraci贸n pueda ocurrir. Sufr铆 un extra帽o periodo de miedo esta ma帽ana. Cre铆 recordar, por un instante, donde hab铆a visto ese desconcertante nombre de Sleght, y la posibilidad de lograrlo me colm贸 de demencial horror.
28 de abril: Hoy, ominosas nubes oscuras se han cernido intermitentemente sobre el c铆rculo de la colina. He visto tales nubes otras veces anteriormente, pero sus contornos y disposici贸n muestran ahora un nuevo significado. Son serpentinas y fant谩sticas, curiosamente parecidas a las formas de sombra que ha encontrado en la casa. Flotan en un c铆rculo alrededor del cr贸nlech primordial, revolvi茅ndose constantemente, como dotadas de siniestra vida y prop贸sitos. Podr铆a jurar, asimismo, que intercambian susurros furiosos. Tras unos 15 minutos, derivaron lentamente, siempre hacia el este, como los miembros de un disperso batall贸n. ¿Ser谩n realmente aquellos temidos Elementales que Salom贸n conoci贸 antiguamente… aquellas gigantescas entidades negras cuyo n煤mero es legi贸n y a cuyo paso tiembla la tierra? Ha estado repasando el C谩ntico que puede transfigurar al Ser indescriptible, aunque extra帽os miedos me asaltan cada vez que pronuncio para m铆 las s铆labas. Encajando toda la evidencia, he descubierto ahora que el 煤nico camino hac铆a ello es por la b贸veda cerrada. Esa cripta est谩 construida con alg煤n prop贸sito infernal y debe esconder la oculta madriguera que lleva al Cubil Inmemorial. Que Guardianes viven eternamente en su interior, medrando de siglo en siglo gracias a desconocidos alimentos, solo la locura puede conjeturarlo. Los brujos de est谩 casa, que los convocaron del mundo inferior, los conocieron demasiado bien, como los estremecedores retratos y recuerdos de la casa revelan. El mayor de mis problemas es el l铆mite natural del C谩ntico. Evoca al innombrable, pero no provee de m茅todos para el control de lo evocado. Hay, por supuesto, signos y gestos generales, pero si ser谩n efectivos contra un Elemental es algo que est谩 por ver. A煤n as铆, las recompensas son suficientemente grandes como para correr cualquier peligro… y no podr铆a retroceder aun dese谩ndolo, ya que una desconocida fuerza me obliga abiertamente a ello. He descubierto un obst谩culo m谩s.
La b贸veda cerrada debe ser atravesada, pero no puedo encontrar la llave de tal lugar. El cerrojo es demasiado fuerte para forzarlo. Que la llave est谩 en alg煤n lugar, es algo sobre lo que no tengo ninguna duda. Debo buscar diligente y minuciosamente. Debo armarme de valor para abrir esa puerta de hierro, pero, ¿Qu茅 horrores prisioneros no asechar谩n en su interior?
M谩s Tarde: He rehuido el oc茅ano durante los 煤ltimos 2 d铆as, aunque a 煤ltima hora de la tarde he descendido de nuevo a aquellos prohibidos recintos. Al principio hab铆a un silencio total, pero en menos de 5 minutos el rozar y murmurar comenz贸 de nuevo, una vez fue m谩s alto y terror铆fico que en cualquier ocasi贸n previa, y, adem谩s, reconoc铆 el deslizarse que indica alguna monstruosa bestia marina… en esta ocasi贸n, crec铆a de volumen de una forma tan r谩pida que crispaba los nervios, como si el ser tratara de abrirse paso por el port贸n hasta donde yo estaba. Mientras sus movimientos aumentaron de volumen, de una forma incansable y siniestra, comenzaron a sonar las infernales e indefinibles reverberaciones que escuchara en mi segunda visita al s贸tano, aquellas amortiguadas vibraciones que parec铆an de lejanos horizontes, como un trueno distante. Ahora, no obstante, su volumen estaba magnificado y multiplicado, y su timbre espantaba con nuevas y terror铆ficas implicaciones. No pude comparar el sonido con nada mejor que con el bramido de alg煤n temible monstruo de la pret茅rita edad de los reptiles, cuando los horrores primordiales vagaban por la tierra, y los hombres serpientes de Valusia alzaron sus piedras fundacionales de maligna magia. Un bramido as铆 pero elevado hasta ensordecedoras cotas que ninguna garganta org谩nica conocida podr铆a alcanzar era este estremecedor sonido. ¿Osar茅 abrir la puerta y enfrentarme a la embestida de lo que aguarda m谩s all谩?
29 de abril: Ha aparecido la llave en la b贸veda. La encontr茅 este mediod铆a en la peque帽a alcoba escondida entre chucher铆as, en el caj贸n de un viejo cofre, como si se hubiera hecho alg煤n tard铆o esfuerzo por ocultarla. Estaba envuelta en un deshecho peri贸dico fechado el 31 octubre de 1872, pero hab铆a un envoltorio interior de espantosa piel evidentemente, el retal de alg煤n reptil desconocido que ostenta una leyenda en bajo lat铆n en la misma escritura enrevesada que la del diario que encontr茅. Como hab铆a pensado, el cerrojo y la llave son infinitamente m谩s antiguos que la b贸veda. El viejo Claes Van der Heyl la prepar贸 para algo que 茅l, o sus descendientes, pensaban hacer… y cu谩nto m谩s antiguo son, es algo que no puedo estimar. Descifrando la leyenda en lat铆n, me estremec铆 ante un nuevo acceso de temor latente y espanto indescriptible.
“Los secretos de los monstruosos Primordiales”, rezaba el enrevesado texto, cuyas cr铆pticas palabras hablan de los mundos ocultos que existieron antes del hombre; las cosas que nadie en la Tierra debe aprender, a no ser que la paz le abandone por siempre, y que nunca ser谩n por m铆 reveladas. De Yian-Ho, esa perdida y prohibida ciudad de incontables eones cuyo emplazamiento no debe mencionarse, donde estuve en la verdadera carne de este cuerpo, tal y como ning煤n otro viviente ha hecho. All铆 lo encontr茅, y por eso lo llev茅 conmigo: este conocimiento que olvidar铆a de buena gana, pero no puedo. He aprendido c贸mo salvar una brecha que no deb铆a ser cruzada, y debo reclamar sobre la Tierra a Esa Entidad que no debe ser despertada o convocada. Y lo que es enviado a seguirme no me permitir谩 descansar hasta que yo, o mis descendientes, encontremos y hagamos lo que debe ser encontrado y hecho. Eso que he despertado y tra铆do conmigo, no puedo alejarlo. Ya que est谩 escrito en el Libro de las Cosas Ocultas. Esto que he convocado ha enroscado su espantosa figura a mi alrededor y si no vivo lo bastante para cumplir lo ordenado sobre aquellos ni帽os nacido o nonatos que me seguir谩n, hasta que el mandato sea cumplido. Extra帽as ser谩n sus uniones, y espantosa la ayuda que deber谩n prestar hasta que el fin sea alcanzado. En las tierras desconocidas y brumosas deber谩n buscar, y una casa ser谩 construida para los Guardianes Exteriores. 脡sta es la llave del cerrojo que me fue dado en la temible, antigua de eones y prohibida ciudad de Yian-Ho, el cerrojo que yo o los m铆os, debemos emplazar sobre el vest铆bulo donde Esa Entidad puede ser encontrada. Y quieran los Se帽ores de Yaddith socorrerme, o socorrer a quien deba poner este cerrojo en su sitio o girar la llave.
Tal era la leyenda… una leyenda que, una vez le铆da, me pareci贸 haber conocido antes. Ahora, mientras escrib铆a estas palabras, tengo ante m铆 la llave. La miro con mezclado miedo y anhelo, y no puedo encontrar palabras para describir su aspecto. Es del mismo metal desconocido, helado y ligeramente verdoso del cerrojo, un metal cuya mejor comparaci贸n es el bronce empa帽ado de verd铆n. Su dise帽o es extra帽o y fant谩stico, y su forma de ata煤d no deja dudas acerca del prop贸sito del cerrojo. Las toscas formas del mango forman una extra帽a e inhumana imagen cuyos perfiles exactos e identidad no puedo ahora describir. Sopes谩ndola durante un espacio de tiempo, me pareci贸 sentir una extra帽a y anormal vida en el fr铆o metal… un latido o pulso demasiado tenue para ser reconocido de ordinario. Bajo el 铆dolo hay un grabado una leyenda d茅bil y desgastada por los eones, cincelada con esos blasfemos jerogl铆ficos de aspecto chino que he llegado a reconocer tan bien. S贸lo puedo descifrar el comienzo las palabras «mi venganza acecha», tras lo que el texto se vuelve indescifrable. Hay alguna fatalidad en este oportuno hallazgo de la llave… ya que ma帽ana tendr谩 lugar el infernal Sabbath. Pero aunque bastante extra帽a, de toda esta odiosa espera, la cuesti贸n del nombre Sleight me molesta m谩s y m谩s. ¿Por qu茅 debo temer encontrar que est谩 ligado con los Van der Heyl?
V铆spera de Wallpurgis.
30 de abril: Ha llegado el momento. Despertar茅 la pasada noche para ver el cielo resplandecer con una incesante radiaci贸n verdosa… el mismo verde enfermizo que he visto en los ojos y piel de ciertos retratos de aqu铆, en el espantoso cerrojo y llave, en los monstruosos menhires de la colina y en un millar de otros reflejos de mi conciencia. Hubo estridentes susurros en el aire, sibilantes pitidos como los del Viento alrededor de aquel temible cr贸mlech. Algo me hablaba desde el helado 茅ter del espacio y dijo: «La hora se aproxima.» Es un presagio, y me r铆o de mis propios miedos. ¿Acaso no tengo las terribles palabras de los Siete Signos Perdidos del Terror… el poder coercitivo sobre cualquier Morador del cosmos o de los oscurecidos espacios desconocidos? No dudar茅 mucho tiempo. Los cielos est谩n muy oscuros, como si una terrible tormenta se aproximase, una tormenta a煤n m谩s terrible cerca de una quincena atr谩s. Desde el poblado como a un kil贸metro escucho un extra帽o y desusado farfulleo. Es como pensaba: esos pobres y desgraciados idiotas est谩n en el secreto y guardan el espantoso Sabbath en la colina. Aqu铆, en la casa, las sombras se hacen m谩s densas. En la oscuridad, la llave parece relucir ante mis ojos con una luz verdosa propia. A煤n no he estado en el s贸tano. Es mejor que esper茅, no sea que el sonido de esos murmullos y roces esas reverberaciones deslizantes y amortiguadas me enerven antes que pueda abrir la puerta del destino.
De lo que voy hallar, y puede ser, s贸lo tengo una idea de lo m谩s general. ¿Encontrar茅 mi meta en la b贸veda misma, o debo arrastrarme a煤n m谩s profundo en el nocturno coraz贸n de nuestro planeta? Hay cosas que no debo entender o mejor, prefiero no entender a pesar del terrible, creciente e inexplicable sentido de pasada familiaridad con esa espantosa casa. Esa rampa, por ejemplo, que lleva abajo desde la peque帽a habitaci贸n cerrada. Pero pienso que s茅 por qu茅 el ala con la b贸veda se extiende hacia la colina.
6 P.m.: Mirando por las ventanas del norte, puedo ver un grupo de aldeanos en la colina. Parecen ignorar el cielo nublado, y est谩n cavando cerca del gran menhir central. Pienso que est谩n trabajando en el pozo de piedra que Carece como la estrangulada entrada de un t煤nel. ¿Qu茅 va a pasar? ¿Cu谩nto de los antiguos ritos del Sabbath retiene esa gente? Esa llave reluce horriblemente, no es mi imaginaci贸n. ¿Osar茅 usarla como debe ser usada? Otro asunto me ha perturbado grandemente. Ojeando nerviosamente un libro de la librer铆a, he dado con el nombre completo que ha fastidiado tan enojosamente mi memoria. Trintje, esposa de Adriaen Sleight. El Adriaen me lleva al borde del recuerdo.
Medianoche: El horror se ha desencadenado, pero no debo flaquear. La tormenta ha roto furia pandem贸nica, y el rayo ha golpeado la colina por 3 veces, aunque los h铆bridos y malformados aldeanos se han refugiado en el interior del cr贸nlech. No puedo verlos entre los constantes rel谩mpagos. Las grandes piedras enhiestas se ven espantosamente y muestran una d茅bil luminosidad verde que las identifica cuando no hay rayos. El retumbar de los truenos es espantoso, y cada uno de ellos parece recibir una horrible respuesta desde alg煤n punto imposible de determinar. Mientras escribo esto, las criaturas de la colina han comenzado a cantar, aullar y gritar en una versi贸n degradada y medio simiesca del antiguo ritual. Llueve a mares, pero ellos, brincan y vociferan en una especie de diab贸lico 茅xtasis.
¡I盲! ¡Shub-Niggurath! ¡La cabra con un Millar de Reto帽os!
Pero lo peor sucede dentro de la casa. Aun desde aqu铆, he comenzado a o铆r sonidos desde el s贸tano. Es el roce y el susurro y deslizar y las amortiguadas reverberaciones de la b贸veda… los recuerdos vienen y van. El nombre de Adriaen Sleight resuena extra帽amente en m铆 mente. El yerno de Dirk Van der Heyl: su hija era nieta del viejo Dirk y bisnieta de Abaddon Corey…
M谩s Tarde: ¡Dios misericordioso! Por fin he recordado donde he visto ese nombre. Lo s茅, y estoy sumido en el horror. Todo est谩 perdido…
La llave ha comenzado a calentarse mientras la oprimo nerviosamente en la mano izquierda. A veces el vago latir o pulsar es tan marcado que puedo casi sentir moverse el metal viviente. Vino de Yian-Ho para una terrible misi贸n, y en m铆 quien demasiado tarde conoce la d茅bil traza de sangre Van der Heyl que ha pasado, a trav茅s de los Sleight a mi propia familia ha reca铆do la odiosa tarea de cumplir tal misi贸n. Han desaparecido mi valor y mi curiosidad. S茅 del horror que asecha m谩s all谩 de esa puerta de hierro. ¿Qu茅 importa si Claes Van der Heyl era mi antepasado? ¿Debo yo expiar su innombrable pecado? No lo har茅… ¡Juro que no lo har茅!
(Aqu铆 la escritura se vuelve indescifrable.)
Demasiado tarde… no hay remisi贸n… las zarpas negras se materializan… y me arrastran hacia el s贸tano…
FIN

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