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7.24.2026

Sobre Tolkien - Isaac Asimov


Sobre-Tolkien-Isaac-Asimov

En mi introducci贸n al primer volumen de la serie Isaac’s Universe, mencion茅 brevemente que, al inventar un universo con m煤ltiples especies inteligentes que sirviera de trasfondo para estos relatos, me hab铆a dejado influir por las historias de Galactic Patrol, de E. E. Smith.

Y as铆 fue; pero, al seguir reflexionando sobre el asunto, comprend铆 que hab铆a una segunda influencia, mucho m谩s poderosa que la primera. ¿Por qu茅, me pregunt茅, me vino a la mente Galactic Patrol y no El Se帽or de los Anillos?

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En realidad, no tiene nada de misterioso. Galactic Patrol era ciencia ficci贸n, mientras que El Se帽or de los Anillos era fantas铆a; y, cuando estaba ideando el trasfondo de Isaac’s Universe, mi pensamiento se encontraba en clave de ciencia ficci贸n.

As铆 que ahora permitidme liberarme de las ataduras de la ciencia ficci贸n y pensar en El Se帽or de los Anillos.
El autor de El Se帽or de los Anillos fue John Ronald Reuel Tolkien (1892-1973), quien firmaba como J. R. R. Tolkien. Naci贸 en Sud谩frica, pero vivi贸 en Gran Breta帽a, donde fue profesor en Oxford y se especializ贸 en anglosaj贸n.

En 1937 public贸 un relato infantil titulado El hobbit. En mi opini贸n, no era una obra del todo lograda. Tolkien a煤n estaba tanteando el terreno. En El hobbit tend铆a a dirigirse a sus lectores con cierta condescendencia y una especie de afectada coqueter铆a.

Sin embargo, esta tendencia se fue haciendo menos evidente a medida que avanzaba la historia y el propio Tolkien se dejaba atrapar por ella. El protagonista era Bilbo Bols贸n, el hobbit del t铆tulo, una criatura humanoide que med铆a aproximadamente la mitad que un hombre. La historia narra la expedici贸n de un grupo de enanos para recuperar un tesoro que les hab铆a pertenecido en otro tiempo, pero que ahora estaba custodiado por un drag贸n mal茅volo. Gandalf —un mago que, en su primera aparici贸n, se presenta como una especie de prestidigitador— env铆a a Bols贸n para que los acompa帽e.

Bols贸n parte con ellos muy en contra de su voluntad, pues est谩 muerto de miedo. No obstante, a medida que avanza la historia se vuelve m谩s heroico —de una manera muy convincente— y, en las escenas finales, es 茅l quien domina la situaci贸n: posee mucho m谩s ingenio, iniciativa y hero铆smo que los dem谩s personajes del relato.

En la d茅cada de 1950, Tolkien decidi贸 desarrollar El hobbit y escribir una extensa continuaci贸n en tres vol煤menes, destinada a los adultos en lugar de a los ni帽os. Bilbo aparece al principio y se mantiene, en buena medida, la misma atm贸sfera de El hobbit, pero enseguida transmite una nueva misi贸n a su sobrino Frodo, que es el protagonista de El Se帽or de los Anillos. Con ello, la atm贸sfera cambia, se vuelve m谩s profunda y resulta por completo absorbente.

El centro de la acci贸n es un anillo que Bilbo hab铆a encontrado accidentalmente durante los acontecimientos de El hobbit y que ahora resulta ser la clave del poder universal.

La historia se convierte en una saga sobre la lucha entre el bien y el mal. El bien est谩 representado por Frodo y sus amigos, as铆 como por su mentor, Gandalf, que ahora es retratado como un ser casi todopoderoso e incluso, con el tiempo, como una figura casi cristol贸gica. El mal est谩 representado por una figura sat谩nica, Sauron, quien solo necesita el anillo para consolidar de manera permanente y absoluta su ya aterrador e inmenso poder. La tarea de nuestros h茅roes, y de Frodo en particular, consiste en asegurarse de que el anillo sea destruido y emprender para ello un viaje espantosamente peligroso.

Las fuerzas del bien salen victoriosas, pero las dificultades son tan enormes y la escritura es tan h谩bil que, incluso despu茅s de repetidas lecturas, el suspense se mantiene. (He le铆do El Se帽or de los Anillos cinco veces).

Uno se pregunta qu茅 pasaba por la mente de Tolkien. En realidad, no me gusta intentar adivinar los pensamientos y motivaciones de un autor. S茅, por experiencia personal, que los analistas ingeniosos pueden encontrar en una novela muchas m谩s cosas de las que el propio autor lleg贸 a ser consciente de haber introducido.

(S铆, yo tambi茅n he sido v铆ctima de este tipo de interpretaciones; pero s茅 asimismo que, a pesar de mis vehementes negativas de haber querido decir esto o aquello, no soy capaz de explicar por completo el funcionamiento de mi mente inconsciente).

De igual modo, se dice que Tolkien neg贸 que su saga pudiera aplicarse a los acontecimientos de su 茅poca o que los diferentes elementos de las novelas encerraran tortuosos simbolismos; pero yo no le creo.

A m铆 me parece evidente que Tolkien, entre la escritura de El hobbit y la de El Se帽or de los Anillos, vivi贸 aquel periodo dram谩tico y sobrecogedor en el que Adolf Hitler y sus alemanes se hicieron con el control del continente europeo en el transcurso de diez meses, mientras Gran Breta帽a se encontraba enfrentada a un enemigo abrumador sin aliados propios.

Si aquello no era Frodo contra Sauron, ¿qu茅 era? Y Frodo venci贸.
Hay otra cuesti贸n. ¿Qu茅 era ese anillo de poder por el que todos luchaban? Era un anillo maligno que se apoderaba de su due帽o y lo inclinaba hacia el mal, sin que este lo advirtiera y en contra de su voluntad. Incluso Frodo, al final, se vio afectado y estuvo a punto de fracasar en el cumplimiento de su misi贸n.

Evidentemente, el anillo era algo que se tem铆a, pero que, de manera perversa, se deseaba; algo que, una vez pose铆do, ya no se pod铆a abandonar.

¿Qu茅 simboliza eso?

La respuesta se me ocurri贸 —y, una vez encontrada, resultaba adem谩s evidente— gracias a un comentario de mi querida esposa, Janet.

Sauron gobierna una regi贸n llamada Mordor, una tierra devastada en la que no crece nada, destruida por la maldad de Sauron y en la que Frodo debe adentrarse para completar su misi贸n. Mordor es descrito como un lugar aterrador.

Pues bien, un d铆a Janet y yo viaj谩bamos por la autopista de peaje de Nueva Jersey y pasamos junto a una zona ocupada por refiner铆as de petr贸leo. Era una regi贸n devastada en la que no crec铆a nada y que estaba llena de las feas estructuras tubulares que, por fuerza, poseen las refiner铆as. En lo alto de unas chimeneas elevadas ard铆an residuos de petr贸leo, y el olor de los productos petrol铆feros impregnaba el aire.

Janet contempl贸 el paisaje con expresi贸n inquieta y dijo:

—Ah铆 est谩 Mordor.

Y, por supuesto, lo era. Y eso era lo que deb铆a de haber en la mente de Tolkien. El anillo era la tecnolog铆a industrial, que arrancaba de ra铆z la tierra verde y la sustitu铆a por feas estructuras cubiertas por un manto de contaminaci贸n qu铆mica.

Pero la tecnolog铆a significaba poder y, aunque destruyera el medioambiente y terminara destruyendo la Tierra, nadie que la hubiese desarrollado se atrev铆a a renunciar a ella, ni siquiera deseaba hacerlo. No cabe duda, por ejemplo, de que los autom贸viles estadounidenses contaminan y ensucian la atm贸sfera, y matan a incontables personas mediante enfermedades respiratorias. Sin embargo, ¿es concebible que los estadounidenses renuncien a sus autom贸viles o que, al menos, reduzcan un poco su uso? No; el anillo de la tecnolog铆a los tiene atrapados y no renunciar谩n a 茅l ni siquiera cuando est茅n jadeando, incapaces de respirar, y muri茅ndose.

(T茅ngase en cuenta que no estoy completamente de acuerdo con la visi贸n que Tolkien ten铆a de la tecnolog铆a. Yo no soy un profesor de Oxford acostumbrado a los tranquilos placeres de un ingl茅s de clase alta en una 茅poca preindustrial. S茅 muy bien que la mayor parte de la humanidad —incluidos yo y los m铆os— obtiene las comodidades de las que disfruta actualmente gracias al progreso tecnol贸gico, y no quiero abandonarlo para que los ingleses de clase alta puedan sustituir las m谩quinas por sirvientes. Yo no quiero ser sirviente. Aunque reconozco los peligros de la tecnolog铆a, deseo que esos peligros sean corregidos sin renunciar a sus beneficios).

Y ahora llegamos a la pregunta clave: ¿qu茅 tiene que ver todo esto con Isaac’s Universe?
El Se帽or de los Anillos est谩 ambientado en una Tierra mitol贸gica cuya geograf铆a resulta por completo irreconocible. Existen seres humanos, y se insin煤a claramente que est谩n en proceso de imponerse y que muy pronto la «Tierra Media» —el mundo de Tolkien— se convertir谩 en la Tierra en la que vivimos.

Adem谩s de seres humanos, sin embargo, existe una gran variedad de criaturas diferentes. Est谩n los elfos, m谩s hermosos e inteligentes que los seres humanos y, en esencia, inmortales. Son criaturas de los bosques apacibles y quiz谩 representaran para Tolkien a las clases altas brit谩nicas de la 茅poca preindustrial.

Tambi茅n estaban los enanos, fuertes y longevos; los ents, que son pr谩cticamente personificaciones del bosque; magos como Gandalf y, por supuesto, los hobbits, que representan claramente a los tranquilos campesinos de la 茅poca preindustrial.

En el bando del mal se encuentran los orcos, llamados trasgos en El hobbit, quienes, al menos para m铆, representan a los nuevos obreros industriales contemplados por los desaprobadores ojos de clase alta de Tolkien. En El hobbit aparecen trolls que hablan con un perfecto acento cockney londinense, pero Tolkien abandon贸 pronto ese recurso por considerarlo una representaci贸n demasiado burda.

Tambi茅n existen criaturas individuales que parecen ser 煤nicas. En el bando del bien est谩 Tom Bombadil, que representa a la naturaleza; en el bando del mal se encuentra la monstruosa ara帽a Ella-Lara帽a, que quiz谩 represente a los todopoderosos conglomerados multinacionales que dominan actualmente la econom铆a de la Tierra.

Hay superlobos en el bando del mal, y super谩guilas y un superoso en el bando del bien.
Pero, por encima de todos, est谩 Gollum, quien es, al parecer, un hobbit pervertido por la prolongada posesi贸n del anillo y la criatura m谩s ambigua de la historia. En su interior se libra una batalla constante entre el bien y el mal; y, aunque es el personaje m谩s d茅bil e indefenso de la saga, consigue, en cierto sentido, m谩s que ninguno. De hecho, es 茅l quien, sin propon茅rselo, conduce el relato hasta su satisfactoria conclusi贸n. Siempre he sentido simpat铆a por Gollum y lo he considerado m谩s v铆ctima del pecado ajeno que pecador.

Esta rica combinaci贸n de diferentes tipos de criaturas inteligentes aporta a El Se帽or de los Anillos una fuerza y una variedad inimaginables, y tuvo que estar presente en mi mente cuando conceb铆 un universo poblado por diferentes tipos de criaturas inteligentes.

(Publicado en Phases in Chaos, 1991)

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