Quienquiera que seas, sospecho con temor que caminas por los senderos de los sue帽os,
Temo que estas realidades ilusorias se desvanezcan bajo tus pies y entre tus manos,
Desde ahora tus facciones, alegr铆as, lenguaje, casa, negocio, modales, molestias, locuras, traje, se separan de t铆,
se me aparecen tu alma y tu cuerpo verdaderos,
se apartan de negocios, comercio, tiendas, trabajo, granja, casa, compra, venta, comer, beber, sufrimiento, muerte.
Quienquiera que seas, pongo sobre t铆 mis manos para que seas mi poema,
te murmuro al o铆do:
he amado a muchas mujeres y a muchos hombres, pero a nadie he amado tanto como a t铆.
Oh, he sido tardo y mudo,
deb铆 haberme abierto camino hacia t铆 hace mucho tiempo,
no deb铆 haber proclamado a nadie sino a t铆, no deb铆 haber cantado a nadie sino a t铆.
Lo abandonar茅 todo y vendr茅, y cantar茅 himnos en tu honor,
nadie te ha comprendido, pero yo te comprendo,
nadie te ha justificado, y t煤 no te has justificado tampoco,
no hay nadie que no te haya encontrado imperfecto, s贸lo yo no hallo en t铆 imperfecciones,
no hay nadie que no haya querido esclavizarte, yo soy el 煤nico que no aceptar谩 tu servidumbre,
yo soy el 煤nico que no te impone se帽or, ni due帽o, ni superior, ni Dios, fuera de los que hay intr铆nsicamente en t铆 mismo.
Los pintores han representado sus grupos abigarrados alrededor de una figura central,
de la cabeza de la figura central se extiende un nimbo de luz 谩urea,
pero yo pinto mir铆adas de cabezas, y a ninguna le falta su nimbo de luz 谩urea,
que de mis manos, y del cerebro de todo hombre y mujer, fluye y resplandece eternamente.
¡Oh, yo podr铆a cantar de t铆 grandezas y glorias!
No te has conocido a ti mismo, tu vida entera s贸lo ha sido un sue帽o interior,
tus p谩rpados han estado cerrados casi siempre,
tus actos vuelven a ti para escarnecerte
(si tu trabajo, tu saber, tus plegarias no vuelven a ti para escarnecerte, ¿para qu茅 vuelven?),
el escarnio no te pertenece, debajo de 茅l y dentro de 茅l te veo en acecho,
te he seguido hasta donde nadie te ha seguido,
si el silencio, la mesa de trabajo, la expresi贸n petulante, la noche, la rutina diaria te ocultan de los dem谩s o de ti mismo, no te ocultan de m铆,
si el rostro rasurado, el ojo inquieto, la tez impura enga帽an a los dem谩s, a m铆 no me enga帽an,
yo aparto el vestido llamativo, la actividad vergonzosa, la embriaguez, la codicia, la muerte prematura.
No hay don de hombre o de mujer que no se adapte a ti,
no hay virtud ni belleza en el hombre o en la mujer que no est茅n tambi茅n en ti,
y ning煤n placer les aguarda al hombre o a la mujer que no te aguarde tambi茅n a ti.
En cuanto a m铆, yo no doy nada a nadie sin darte a ti otra cosa igual,
yo no canto la gloria de nadie, ni la de Dios, antes de cantar tu gloria.
¡Quienquiera que seas, reclama lo tuyo a cualquier precio!
Las pompas de Oriente y Occidente son insignificantes comparadas contigo, estas praderas inmensas, estos r铆os interminables: t煤 eres inmenso e interminable como ellos,
estos furores, elementos, borrascas, movimientos de la naturaleza, agon铆as de aparente aniquilamiento: eres t煤, hombre o mujer, su soberano o soberana,
soberano o soberana, por tu propio derecho, eres due帽o o due帽a de la naturaleza, elementos, dolor, pasiones, aniquilamiento.
Las trabas caen de tus tobillos, encuentras en ti recursos inagotables,
viejo o joven, hombre o mujer, grosero, bajo, rechazado por todos, lo que t煤 seas te proclama,
a trav茅s del nacimiento, vida, muerte, entierro, los medios abundantes, nada te ser谩 escatimado,
a trav茅s de c贸leras, p茅rdidas, ambiciones, ignorancia, hast铆o, lo que t煤 eres se abrir谩 paso.

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