El secreto en la tumba es un relato del escritor estadounidense Robert Bloch (Chicago, 1917 - Los 脕ngeles, 1994), publicado por primera vez en la edici贸n de mayo de 1933 de la revista pulp Weird Tales. Narra la historia del 煤ltimo heredero de una familia de hechiceros, quien se aventura al cementerio en busca de un oscuro y antiguo secreto guardado en la cripta de sus ancestros. En este entorno tenebroso y lleno de misterio, el protagonista se enfrenta a fuerzas sobrenaturales que desaf铆an la raz贸n, mientras la atm贸sfera macabra y opresiva revela terrores ocultos y prohibidos.
El secreto en la tumba
Robert Bloch
[Cuento completo]
El viento aullaba extra帽amente sobre una tumba a la medianoche. La luna colgaba como un murci茅lago dorado sobre sepulcros antiguos, brillando a trav茅s de la bruma l谩nguida con su ojo mal茅volo. Los terrores que no eran de la carne pod铆an acechar entre tumbas cubiertas de cedro o arrastrarse sin ser visto entre cenotafios sombreados, porque esta era una tierra prohibida. Pero las tumbas guardan secretos extra帽os, y hay misterios m谩s oscuros que la noche y m谩s leprosos que la luna.
Fue en busca de tal secreto que llegu茅, solo, a la b贸veda ancestral a la medianoche. Mi pueblo hab铆a sido af铆n a la magia y la hechicer铆a en los viejos tiempos, por lo que estaba apartado del lugar de descanso de otros hombres. Aqu铆, en este mausoleo, en un lugar olvidado, rodeado solo por las tumbas de quienes hab铆an sido los sirvientes. Pero no todos los sirvientes yacen aqu铆, porque hay quienes no mueren.
A trav茅s de la niebla avanc茅 hacia el lugar donde el sepulcro se desmoronaba entre los 谩rboles. El viento se convirti贸 en una r谩faga torrencial cuando pis茅 el oscuro camino hacia la entrada abovedada, apagando mi linterna con furia mal茅vola. Solo quedaba la luna para iluminar mi camino en un resplandor imp铆o. As铆 cruc茅 los portales nitrosos y barbudos de hongos de la b贸veda familiar.
La luna brillaba sobre una puerta que no era como otras puertas: una sola losa de hierro maciza, incrustada en monumentales paredes de granito. Sobre su superficie exterior no hab铆a manija ni cerradura. El conjunto estaba cubierto de esculturas portentosas: s铆mbolos cr铆pticos cuyo significado aleg贸rico llen贸 mi alma de un odio profundo. Hay cosas que no son buenas para mirar, y no me import贸 pensar demasiado en la posible g茅nesis de una mente cuyo conocimiento podr铆a crear tales horrores en forma concreta. Entonces, a ciegas, cant茅 la oscura letan铆a y realic茅 las reverencias necesarias exigidas en el ritual que hab铆a aprendido, y al concluir, el portal cicl贸peo se abri贸.
Dentro hab铆a oscuridad, profunda, f煤nebre, antigua; sin embargo, de alguna manera, misteriosamente viva. Conten铆a una adulaci贸n pulsante, la sugerencia de ritmo silencioso, pero a la vez intencionado, y eclipsaba todo, un aire de revelaci贸n negra e inminente. El efecto simult谩neo sobre mi conciencia fue atroz. Sent铆 que las sombras conocen secretos extra帽os, y que hay algunos cr谩neos que tienen razones para sonre铆r.
Sin embargo, deb铆a continuar hacia la tumba de mis antepasados: esta noche, nuestra 煤ltima l铆nea se encontrar铆a con la primera. Porque yo soy el 煤ltimo Jeremy Strange, y el primero: el que huy贸 de Oriente para buscar refugio en Eldertown, trayendo consigo el bot铆n de muchas tumbas y un secreto para siempre sin nombre. Fue 茅l quien construy贸 su pistola en el bosque crepuscular donde brillan las luces de brujas, y all铆 hab铆a enterrado sus propios restos evitados en la muerte como lo hab铆a estado en la vida.
Enterrado con 茅l est谩 el secreto, y era esto lo que hab铆a venido a buscar. Tampoco fui el primero en buscarlo, ya que mi padre y su padre antes que yo, de hecho, el mayor de cada generaci贸n, hasta los d铆as del mismo Jeremy Strange, tambi茅n hab铆a buscado lo que tan frecuentemente se describe en el diario del mago: el secreto de la vida eterna despu茅s de la muerte.
El tomo amarillento y mohoso hab铆a sido entregado al hijo mayor de cada generaci贸n, y de la misma manera, al parecer, la terrible ansia at谩vica por el conocimiento maldito. De todos modos, hab铆a enviado a cada uno de mis antepasados paternos a una cita final en la noche, para buscar su herencia dentro de la tumba. Lo que encontraron, ninguno pod铆a decirlo, porque ninguno hab铆a regresado.
Era, por supuesto, un secreto familiar.
La tumba nunca era mencionada; de hecho, hab铆a sido pr谩cticamente olvidada con el paso de los a帽os, lo cual tambi茅n hab铆a erradicado muchas de las viejas leyendas y acusaciones fant谩sticas sobre el primer Strange. La familia tambi茅n se hab铆a librado misericordiosamente de todos los conocimientos sobre el fin maldito al que tantos de sus hombres hab铆an llegado. Sus escondites secretos en las artes negras; la biblioteca oculta de tradiciones antiguas y f贸rmulas demonol贸gicas tra铆das por Jeremy desde el este; el diario y su secreto: los hijos mayores ya no so帽aban con salvarlos.
El resto de la l铆nea de sangre prosper贸. Hab铆a habido capitanes de mar, soldados, mercaderes, estadistas. Muchos partieron de la vieja mansi贸n, por lo que en la 茅poca de mi padre este hab铆a vivido all铆 solo con los sirvientes y conmigo. Mi madre muri贸 al darme a luz, y fui un joven solitario en una gran casona la mayor parte de mi vida, con un padre medio enloquecido por la tragedia del final de mi madre, y ensombrecido por el monstruoso secreto de nuestro linaje.
Fue 茅l quien me inici贸 en los misterios y arcanos que se encuentran en medio de las estremecedoras blasfemias del Necronomic贸n, el Libro de Eibon, la C谩bala de Saboth y ese pin谩culo de la locura literaria, Los misterios del gusano de Ludvig Prinn.
Hab铆a tratados sombr铆os sobre antropomancia, necrolog铆a, hechizos y hechizos licantropicales y vamp铆ricos, brujer铆a y largas, divagaciones en 谩rabe, s谩nscrito e ideograf铆a prehist贸rica, sobre las cuales yac铆a el polvo de siglos.
Todo esto me lo dio, y m谩s.
Hubo momentos en que susurraba extra帽as historias sobre viajes que hab铆a hecho en su juventud: islas en el mar y extra帽as criaturas engendrando sue帽os bajo el hielo 谩rtico. Y una noche me cont贸 sobre la leyenda y la tumba en el bosque; y juntos pasamos las p谩ginas llenas de gusanos del diario encuadernado en hierro que estaba oculto en el panel sobre la esquina de la chimenea.
Era muy joven, pero no demasiado, para saber ciertas cosas, y cuando jur茅 guardar el secreto como tantos otros hab铆an jurado antes, tuve una extra帽a sensaci贸n: en los ojos sombr铆os de mi padre hab铆a la misma luz de terrible sed por lo desconocido, la curiosidad y un impulso interno que hab铆an brillado en los ojos de todos los dem谩s antes de 茅l, antes del momento en que hab铆an anunciado su intenci贸n de irse a un viaje o atender un asunto de negocios. La mayor铆a de ellos hab铆an esperado hasta que sus hijos crecieran, o que sus esposas hubieran fallecido; pero cada vez que se iban, y fuera cual fuese su excusa, nunca volv铆an.
Dos d铆as despu茅s, mi padre desapareci贸 despu茅s de dejarles saber a los criados que pasar铆a la semana en Boston.
Antes de que terminara el mes, se realiz贸 la investigaci贸n habitual y el fracaso esperable. Se descubri贸 un testamento entre los papeles de mi padre, dej谩ndome como 煤nico heredero, pero los libros y el diario estaban seguros en las habitaciones secretas y en los paneles que ahora solo yo conoc铆a.
La vida continu贸.
Hice las cosas habituales de la manera habitual: asist铆 a la universidad, viaj茅 y finalmente regres茅 a la casa en la colina, solo. Pero conmigo llevaba una poderosa determinaci贸n: solo yo pod铆a frustrar esa maldici贸n; solo yo pod铆a comprender el secreto que hab铆a costado la vida de siete generaciones, y solo yo deb铆a hacerlo. El mundo no ten铆a nada que ofrecer a alguien que hab铆a pasado su juventud en el estudio de las verdades que se encuentran m谩s all谩 de las bellezas externas de una existencia sin prop贸sito, y no tuve miedo.
Desped铆 a los sirvientes, dej茅 de comunicarme con parientes lejanos y algunos amigos cercanos, y pas茅 mis d铆as en las rec谩maras ocultas en medio de la tradici贸n de los ancianos, buscando una soluci贸n o un hechizo que sirviera para disipar para siempre el misterio de la tumba.
Cien veces le铆 y rele铆 esas p谩ginas, el diario cuya promesa escrita por demonios hab铆a llevado a los hombres a la ruina. Busqu茅 entre los hechizos sat谩nicos y los conjuros cabal铆sticos de miles de nigromantes olvidados, profundic茅 en p谩ginas de profec铆a apasionada, me sumerg铆 en la legendaria historia secreta cuyos pensamientos escritos se retorc铆an a trav茅s de m铆 como serpientes.
Fue en vano.
Todo lo que pude aprender fue la ceremonia por la cual se pod铆a obtener acceso a la tumba en el bosque. Tres meses de estudio me hab铆an llevado a ser un espectro, y llenaron mi cerebro con las sombras diab贸licas del conocimiento, pero eso fue todo. Y luego, como una burla de locura, hab铆a llegado la llamada, esa misma noche.
Me hab铆a sentado en el estudio, reflexionando sobre un volumen devorado por gusanos: el Occultus de Heiriarchus, cuando, sin previo aviso, sent铆 una tremenda urgencia que me recorri贸 el cansado cerebro. Me sedujo con promesas indescriptibles, como el grito de apareamiento de la lamia de anta帽o; sin embargo, al mismo tiempo, ten铆a un poder inexorable cuya potencia no pod铆a ser desafiada o negada.
Lo inevitable estaba a la mano. Me hab铆an convocado a la tumba. Deb铆a seguir la voz seductora de la conciencia interna que son贸 en mi alma como la tuber铆a ultra r铆tmica de una m煤sica transc贸smica.
Y as铆 llegu茅, solo y desarmado, a los bosques solitarios y a eso donde me encontrar铆a con mi destino.
La luna se levant贸 roja sobre la mansi贸n cuando me fui, pero no mir茅 hacia atr谩s. Vi su reflejo en las aguas del arroyo que se arrastraba entre los 谩rboles, y su luz el agua era como la sangre. Entonces la niebla se levant贸 silenciosamente del pantano, y una luz fantasmal, amarilla, cabalg贸 por el cielo, llam谩ndome desde detr谩s de los 谩rboles negros e hinchados cuyas ramas, arrastradas por un viento sombr铆o, apuntaban en silencio hacia la tumba distante.
Las ra铆ces y las enredaderas rodeaban mis pies, las zarzas lastimaban mi cuerpo, pero en mis o铆dos tronaba un coro de urgencia que no puede describirse y que no puede retrasarse, por naturaleza o por el hombre.
Ahora, mientras dudaba en la puerta, un mill贸n de voces idiotas gritaban una invitaci贸n que mi mente mortal no pudo soportar. A trav茅s de mi cerebro reson贸 el horror de mi herencia: el ansia insaciable de conocer lo prohibido, de mezclarme y ser uno con 茅l. Un canto de m煤sica infernal creci贸 en mis o铆dos, y la tierra se borr贸 en un loco impulso que envolvi贸 todo mi ser.
Ya no me detuve en el umbral. Entr茅, donde el olor a muerte llenaba la oscuridad como el sol sobre Yuggoth. La puerta se cerr贸 y luego vino… ¿qu茅? No lo s茅, solo me di cuenta de que de repente pod铆a ver, sentir y o铆r, a pesar de la oscuridad, la humedad y el silencio.
Estaba en la tumba. Sus paredes monumentales y su elevado techo eran negros y desnudos, agrietados por el paso de los siglos. En el centro del mausoleo hab铆a una sola losa de m谩rmol negro. Sobre ella descansaba un ata煤d dorado, con s铆mbolos extra帽os y cubierto por el polvo de las edades. Supe instintivamente lo que deb铆a contener, pero ese conocimiento no sirvi贸 para tranquilizarme. Ech茅 un vistazo al suelo, luego dese茅 no haberlo hecho. Sobre la base de escombros debajo de la losa yac铆a un horrible y un desarticulado grupo de restos mortuorios: cad谩veres a media carne y esqueletos desecados. Pens茅 en mi padre y en los dem谩s, pose铆do por una repugnante consternaci贸n. Ellos tambi茅n hab铆an buscado y hab铆an fallado. Y ahora era mi turno, solo, para encontrar lo que los hab铆a llevado a su fin, imp铆os y desconocidos.
¡El secreto!
¡El secreto en la tumba!
Un ansia loca llen贸 mi alma. Yo tambi茅n lo sabr铆a, ¡deb铆a hacerlo! Como en un sue帽o, me balance茅 hacia el ata煤d dorado. Me tambale茅 por encima; luego, con una fuerza nacida del delirio, arranqu茅 los paneles y levant茅 la tapa dorada. Entonces supe que no era un sue帽o, porque los sue帽os no pueden acercarse al horror supremo de la criatura que yac铆a dentro del ata煤d, esa criatura con ojos como los de un demonio, y una cara repugnante como la m谩scara de la muerte.
¡Tambi茅n estaba sonriendo, mientras yac铆a all铆, y mi alma chill贸 al darme cuenta de que estaba viva!
Entonces lo supe todo; el secreto y la pena tributados por quienes lo buscaban. Yo estaba listo para la muerte, pero los horrores no hab铆an cesado, ya que incluso mientras miraba a la criatura esta hablaba, con una voz como el silbido de una babosa negra.
Y all铆, dentro de la penumbra nocturna, susurr贸 el secreto, mir谩ndome con ojos eternos e inmortales, para que no me volviera loco antes de escucharlo todo.
Todo fue revelado: las criptas secretas de la pesadilla m谩s negra donde habita la tumba, y de un precio por el cual un hombre puede convertirse en uno con los demonios, viviendo despu茅s de la muerte como un devorador en la oscuridad. En tal cosa se hab铆a convertido, y desde esta tumba maldita y rechazada hab铆a enviado el llamado a las generaciones descendentes, para que cuando vinieran, pudiera haber una fiesta horrible por la cual podr铆a continuar una vida eterna y temible.
Yo ser铆a el pr贸ximo en morir, y en mi coraz贸n sab铆a que esto era inevitable.
No pod铆a apartar mis ojos de su maldita mirada, ni liberar mi alma de su hipn贸tica esclavitud. La cosa del f茅retro se rio a carcajadas. Mi sangre se congel贸, porque vi dos brazos largos y delgados, como las extremidades podridas de un cad谩ver, estir谩ndose lentamente hacia mi garganta cerrada por el miedo. El monstruo se sent贸, e incluso en las garras de mi horror, me di cuenta de que hab铆a una semejanza tenue y horrible entre la criatura en el ata煤d y cierto retrato antiguo en el Sal贸n. Pero esta era una realidad transfigurada: Jeremy, el hombre, se convirti贸 en un Ghoul.
Dos garras, fr铆as como las llamas del infierno, se cerraron alrededor de mi garganta, dos ojos opacos como gusanos perforaron mi ser, una risa nacida de la locura tron贸 en mis o铆dos. Los dedos huesudos rasgaron mis ojos y fosas nasales, me mantuvieron impotente mientras colmillos amarillos se acercaban cada vez m谩s a mi garganta. El mundo gir贸, envuelto en una niebla de muerte ardiente.
De repente el hechizo se rompi贸.
Apart茅 mis ojos de esa cara maligna, e instant谩neamente, como un destello de luz catacl铆smico, me di cuenta. El poder de esta criatura era puramente mental: solo por eso mis familiares desafortunados fueron atra铆dos aqu铆, y solo por eso fueron vencidos, pero una vez que uno se liberaba de la fuerza de los terribles ojos del monstruo… ¡Dios m铆o! ¿Ser铆a v铆ctima de una momia decr茅pita?
Mi brazo derecho se levant贸, golpeando el horror entre los ojos. Hubo un crujido repugnante; entonces la carne muerta cedi贸 ante mi mano cuando desgarr茅 su tejido, ahora sin rostro, y lo arroj茅 sobre el piso cubierto de huesos.
Murmurando en un estado de histeria y terrible repulsi贸n, vi que los tejidos enmohecidos se mov铆an incluso en una segunda muerte: una mano cortada se arrastr贸 a trav茅s de del suelo, sobre los dedos p煤tridos y triturados; una pierna comenz贸 a rodar en una animaci贸n grotesca y lujuriosa. Con un chillido, encend铆 una cerilla sobre ese odioso cad谩ver, y segu铆a gritando mientras abr铆a los portales y sal铆a corriendo de la tumba al mundo de la cordura, dejando detr谩s de m铆 un fuego ardiente desde cuyo coraz贸n carbonizado una terrible su voz todav铆a gem铆a d茅bilmente su torturado r茅quiem, aquello que una vez hab铆a sido Jeremy Strange.
La tumba est谩 arrasada ahora, y con ella las tumbas del bosque y todas las c谩maras ocultas y los manuscritos que sirven como una cripta de recuerdos endemoniados e inolvidables. Porque la tierra esconde una locura y sue帽a una realidad horrible, y las cosas monstruosas permanecen en las sombras de la muerte, acechando y esperando para apoderarse de las almas de aquellos que se entrometen en las cosas prohibidas.
FIN

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