Hansel y Gretel - Hermanos Grimm - Amantes de la literatura

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9.24.2022

Hansel y Gretel - Hermanos Grimm





脡rase una vez un le帽ador muy pobre que ten铆a dos hijos: un ni帽o llamado Hansel y una ni帽a llamada Gretel, y que hab铆a contra铆do nuevamente matrimonio despu茅s de que la madre de los ni帽os falleciera. El le帽ador quer铆a mucho a sus hijos pero un d铆a una terrible hambruna asol贸 la regi贸n. Casi no ten铆an ya que comer y una noche la malvada esposa del le帽ador le dijo:

 

-No podremos sobrevivir los cuatro otro invierno. Deberemos tomar ma帽ana a los ni帽os y llevarlos a la parte m谩s profunda del bosque cuando salgamos a trabajar. Les daremos un pedazo de pan a cada uno y luego los dejaremos all铆 para que ya no encuentren su camino de regreso a casa.

 

El le帽ador se neg贸 a esta idea porque amaba a sus hijos y sab铆a que si los dejaba en el bosque morir铆an de hambre o devorados por las fieras, pero su esposa le dijo:

 

-Tonto, ¿no te das cuenta que si no dejas a los ni帽os en el bosque, entonces los cuatro moriremos de hambre?

 

Y tanto insisti贸 la malvada mujer, que finalmente convenci贸 a su marido de abandonar a los ni帽os en el bosque. Afortunadamente los ni帽os estaban a煤n despiertos y escucharon todo lo que planearon sus padres.

 

-Gretel -dijo Hansel a su hermana- no te preocupes que ya tengo la soluci贸n.

 

A la ma帽ana siguiente todo ocurri贸 como se hab铆a planeado. La mujer levant贸 a los peque帽os muy temprano, les dio un pedazo de pan a cada uno y los cuatro emprendieron la marcha hacia el bosque. Lo que el le帽ador y su mujer no sab铆an era que durante la noche, Hansel hab铆a salido al jard铆n para llenar sus bolsillos de guijarros blancos, y ahora, mientras caminaban, lenta y sigilosamente fue dejando caer guijarro tras guijarro formando un camino que evitar铆a que se perdieran dentro del bosque. Cuando llegaron a la parte m谩s boscosa, encendieron un fuego, sentaron a los ni帽os en un 谩rbol ca铆do y les dijeron:

 

-Aguarden aqu铆 hasta que terminemos de trabajar.

 

Por largas horas los ni帽os esperaron hasta que se hizo de noche, ellos permanecieron juntos al fuego, tranquilos porque o铆an a lo lejos un CLAP-CLAP, que supusieron ser铆a el hacha de su padre trabajando todav铆a. Pero ignoraban que su madrastra hab铆a atado una rama a un 谩rbol para que hiciera ese ruido al ser movida por el viento. Cuando la noche se hizo m谩s oscura Gretel decidi贸 que era tiempo de volver, pero Hansel le dijo que deb铆an esperar que saliera la luna y as铆 lo hicieron, cuando la luna ilumin贸 los guijarros blancos dejados por Hansel fue como si hubiera delante de ellos un camino de plata.

 

A la ma帽ana siguiente los dos ni帽os golpearon la puerta de su padre:

 

-¡Hemos llegado! -gritaron los ni帽os, la madrastra estaba furiosa, pero el le帽ador se alegr贸 inmensamente, porque lamentaba mucho lo que hab铆a hecho.

 

Vivieron nuevamente los cuatro juntos un tiempo m谩s, pero a los pocos d铆as, una hambruna a煤n m谩s terrible que la anterior volvi贸 a devastar la regi贸n. El le帽ador no quer铆a separarse de sus hijos pero una vez m谩s su esposa lo convenci贸 de que era la 煤nica soluci贸n. Los ni帽os oyeron esto una segunda vez, pero esta vez Hansel no pudo salir a recoger los guijarros porque su madrastra hab铆a cerrado con llave la puerta para que los ni帽os no se pudieran escapar.

 

-No importa -le dijo Hansel a Gretel- no te preocupes, que algo se me ocurrir谩 ma帽ana.

 

A煤n no hab铆a salido el sol cuando los cuatros dejaron la casa, Hansel fue dejando caer a lo largo del camino, las miguitas del pan que le hab铆a dado antes de partir la malvada madrastra. Nuevamente los dejaron junto al fuego, en lo profundo del bosque y esperaron mucho tiempo all铆 sentados, cuando estaba oscureciendo quisieron volver a casa. ¡Oh!, que gran sorpresa se llevaron los ni帽os cuando comprobaron que todas las miguitas dejadas por Hansel se las hab铆an comido las aves del bosque y no quedaba ni una solita.

 

Solos, con mucha hambre y llenos de miedo, los dos ni帽os se encontraron en un bosque espeso y oscuro del que no pod铆an hallar la salida. Vagaron durante muchas horas hasta que por fin, encontraron un claro donde sus ojos descubrieron la maravilla m谩s grande que jam谩s hubiesen podido imaginar: ¡una casita hecha de dulces! Los techos eran de chocolate, las paredes de mazap谩n, las ventanas de caramelo, las puertas de turr贸n, el camino de confites.

 

-¡Un verdadero manjar! -dijo Hansel quien corri贸 hacia la casita diciendo a su hermana-: ¡Ven Gretel, yo comer茅 del techo y tu podr谩s comerte las ventanas!

 

Y as铆 diciendo y corriendo, los ni帽os se abalanzaron sobre la casa y comenzaron a devorarla sin notar que, sigilosamente sal铆a a su encuentro una malvada bruja que inmediatamente los llam贸 y los invit贸 a seguir.

 

-Veo que quer铆an comer mi casa -dijo la bruja-. Pues ahora ¡yo los voy a comer a ustedes! -y los tom贸 prisioneros. Y as铆 diciendo los examin贸-: Tu, la ni帽a -dijo mirando a Gretel- me servir谩s para ayudarme mientras engordamos al otro que est谩 muy flacucho y as铆 no me lo puedo comer, pues solo lamer铆a los huesos.

 

Y sin prestar atenci贸n a las l谩grimas de los ni帽os tom贸 a Hansel y lo meti贸 en un diminuto cuarto esperando el d铆a en que estuviese lo suficientemente gordo para com茅rselo. Una noche, mientras la bruja dorm铆a los ni帽os empezaron a crear un plan.

 

-Como la bruja es muy corta de vista -dijo Gretel- cuando ella te pida que le muestres uno de tus dedos para sentir si ya estas rellenito, t煤 lo que vas a sacar por entre los barrotes de la jaula es este huesito de pollo, de forma tal que la bruja sienta lo huesudo de tu mano y decida esperar un tiempo m谩s -y ambos estuvieron de acuerdo con la idea. Sin embargo, y como era de esperarse, esa situaci贸n no pod铆a durar por siempre, y un mal d铆a la bruja vocifer贸:

 

-Ya estoy cansada de esperar que este ni帽o engorde. Come y come todo el d铆a y sigue flaco como el d铆a que lleg贸. Entonces encendi贸 un gigantesco horno y le grit贸 a Gretel:

 

-M茅tete dentro para ver si ya est谩 caliente -pero la ni帽a, que sab铆a que en realidad lo que la bruja quer铆a era atraparla dentro para com茅rsela tambi茅n, le replic贸:

 

-No s茅 como hacerlo.

 

-Qu铆tate -grit贸 la bruja, moviendo los brazos de lado a lado y lanzando maldiciones a diestra y siniestra-, estoy fastidiada -le dijo-: Si ser谩s tonta. Es lo m谩s f谩cil del mundo, te mostrar茅 c贸mo hacerlo.

 

Y se meti贸 dentro del horno. Gretel, sin dudar un momento, cerr贸 la pesada puerta y dej贸 all铆 atrapada a la malvada bruja que, dando grandes gritos ped铆a que la sacaran de aquel gran horno, fue as铆 como ese d铆a la bruja muri贸 quemada en su propia trampa. Gretel corri贸 entonces junto a su hermano y lo liber贸 de su prisi贸n.

 

Entonces los ni帽os vieron que en la casa de la bruja hab铆a grandes bolsas con montones de piedras preciosas y perlas. As铆 que llenaron sus bolsillos lo m谩s que pudieron y a toda prisa dejaron aquel bosque encantado. Caminaron y caminaron sin descansar y finalmente dieron con la casa de su padre quien al verlos llegar se llen贸 de j煤bilo porque desde que los hab铆a abandonado no hab铆a pasado un solo d铆a sin que lamentase su decisi贸n. Los ni帽os corrieron a abrazarlo y una vez que se hubieron reencontrado, les cont贸 que la malvada esposa hab铆a muerto y que nunca m谩s volver铆a a lastimarlos, los ni帽os entonces recordaron y vaciaron sus bolsillos ante los incr茅dulos ojos de su padre que nunca m谩s debi贸 padecer necesidad alguna.

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