Delmira Agustini (Montevideo, 1886- 1914), poetisa uruguaya. Su poes铆a se inscribi贸 en la corriente modernista de la 茅poca, pero cuando el soterrado sentimiento que alentaba en el alma de la poetisa pod铆a expresarse sin trabas, sus palabras alcanzaban una dimensi贸n m谩s aut茅ntica que dio lugar a sus poemas excelsos: «Explosi贸n», «脥ntima», «Lo inefable», «Visi贸n», «Otra estirpe», «Plegaria».
Con una fuerte carga er贸tica, sus poemas siguen la l铆nea modernista y est谩n llenos de feminismo, simbolismo, sensualidad y sexo. El alma de Agustini, «sin filtros ni condicionamientos», queda patente en el poemario Los c谩lices vac铆os. La obra es, adem谩s, una invitaci贸n a desandar el camino que la condujo a su yo.
En sus primeros poemas su erotismo se desarrolla con im谩genes de cisnes y lagos, flores de loto y jardines perfumados en los que brilla el m谩rmol. Pero su poes铆a evolucion贸 y cant贸 al amor de una manera m谩s aut茅ntica, transformando el discurso modernista con im谩genes atrevidas y poco convencionales. Dio una nueva visi贸n del lenguaje er贸tico concebido por una mujer. Primero admir贸, pero despu茅s provoc贸 el desconcierto de sus contempor谩neos.
El intruso
Amor, la noche estaba tr谩gica y sollozante
cuando tu llave de oro cant贸 en mi cerradura;
luego, la puerta abierta sobre la sombra helante,
tu forma fue una mancha de luz y de blancura.
Todo aqu铆 lo alumbraron tus ojos de diamante;
bebieron en mi copa tus labios de frescura;
y descans贸 en mi almohada tu cabeza fragante;
me encant贸 tu descaro y ador茅 tu locura.
¡Y hoy r铆o si t煤 r铆es, y canto si t煤 cantas;
y si duermes, duermo como un perro a tus plantas!
¡Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;
y tiemblo si tu mano toca la cerradura;
y bendigo la noche sollozante y oscura
que floreci贸 en mi vida tu boca tempranera!
Boca a boca
Copa de vino donde quiero y sue帽o
beber la muerte con fruici贸n sombr铆a,
surco de fuego donde logra Ensue帽o
fuertes semillas de melancol铆a.
Boca que besas a distancia y llamas
en silencio, pastilla de locura,
color de sed y h煤meda de llamas…
¡Verja de abismos es tu dentadura!
Sexo de un alma triste de gloriosa;
el placer unges de dolor; tu beso,
pu帽al de fuego en vaina de embeleso,
me come en sue帽os como un c谩ncer rosa…
Joya de sangre y luna, vaso pleno
de rosas de silencio y de armon铆a,
nectario de su miel y su veneno,
vampiro vuelto mariposa al d铆a.
Tijera ardiente de glaciales lirios,
panal de besos, 谩nfora viviente
donde brindan delicias y delirios
fresas de aurora en vino de poniente…
Estuche de encendidos terciopelos
en que su voz es f煤lgida presea,
alas del verbo amenazando vuelos,
c谩liz en donde el coraz贸n flamea.
Pico rojo del buitre del deseo
que hubiste sangre y alma entre mi boca,
de tu largo y sonante picoteo
brot贸 una llaga como flor de roca.
Inaccesible… Si otra vez mi vida
cruzas, dando a la tierra removida
siembra de oro tu verbo fecundo,
t煤 curar谩s la misteriosa herida:
lirio de muerte, c贸ndor de vida,
¡flor de tu beso que perfuma al mundo!
T煤 dorm铆as
Engastada en mis manos fulguraba
como extra帽a presea, tu cabeza;
yo la ideaba estuches, y preciaba
luz a luz, sombra a sombra su belleza.
En tus ojos tal vez se concentraba
la vida, como un filtro de tristeza
en dos vasos profundos… Yo so帽aba
que era una flor de m谩rmol tu cabeza…
Cuando en tu frente nacarada a luna,
como un monstruo en la paz de una laguna
surgi贸 un enorme ensue帽o taciturno…
¡Ah! tu cabeza me asust贸… Flu铆a
de ella una ignota vida… Parec铆a
no s茅 qu茅 mundo an贸nimo y nocturno…
El arroyo
Delmira Agustini
¿Te acuerdas?
El arroyo fue la serpiente buena…
Yo muero extra帽amente…
No me mata la Vida,
¿Te acuerdas?
El arroyo fue la serpiente buena…
Flu铆a triste y triste como un llanto de ciego
cuando en las piedras grises
donde arraiga la pena
como un inmenso lirio se levant贸 tu ruego.
Mi coraz贸n, la piedra m谩s gris y m谩s serena,
despert贸 en la caricia de la corriente y luego
sinti贸 c贸mo la tarde, con manos de agarena,
prend铆a sobre 茅l una rosa de fuego.
Y mientras la serpiente del arroyo bland铆a
el veneno divino de la melancol铆a,
tocada de crep煤sculo me abrum贸 tu cabeza,
la coron茅 de un beso fatal, en la corriente
vi pasar un cad谩ver de fuego… Y locamente
me derrumb贸 en tu abrazo profundo la tristeza.
La musa
Yo la quiero cambiante, misteriosa y compleja;
Con dos ojos de abismo que se vuelvan fanales;
En su boca una fruta perfumada y bermeja
Que destile m谩s miel que los rubios panales.
A veces nos asalte un aguij贸n de abeja:
Una raptos feroces a gestos imperiales
Y sorprenda en su risa el dolor de una queja;
¡En sus manos asombren caricias y pu帽ales!
Y que vibre, y desmaye, y llore, y ruja, y cante,
Y sea 谩guila, tigre, paloma en un instante.
Que el Universo quepa en sus ansias divinas;
Tenga una voz que hiele, que suspenda, que inflame,
Y una frente que erguida su corona reclame
De rosas, de diamantes, de estrellas o de espinas!

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